Los cuatro cursos de esta etapa vienen juntos de dos archivos:

Nuestra misión de vida

Aunque cada cristiano puede tener un ministerio en la iglesia que es diferente, todos tenemos la misma misión de vida–es la misma que Cristo tenía mientras que estaba en la tierra:

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. [Luc 19.10]

Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores… [1Tim 1.15]

¿Quieres vivir con propósito eterno?

¡Haz una diferencia eterna con tu vida pasajera! No hay nada como levantarte en la mañana y saber que lo que harás hoy tiene valor eterno. Esto, sí, da sentido eterno a una vida pasajera.

Podemos vivir con propósito eterno viviendo por la misión de buscar y salvar a los perdidos (a los que están todavía perdidos en sus pecados). Y cuando los rescatamos (cuando Dios salva a alguien y esa persona se convierte al Señor Jesucristo), sabemos que tenemos un buen lugar donde puede echar raíces y madurar en la fe para ministrar en la iglesia y, también, cumplir con su misión de vida.

El cuadro del árbol

Un árbol se reproduce sembrando semillas y el cristiano también–se reproduce sembrando la semilla del evangelio. En esta etapa del Discipulado bíblico el cristiano se entrena para ser todo lo que Dios quiere que sea: Un pescador de hombres.