Amigos:

Acabo de terminar de repasar y corregir el próximo libro que vamos a poder ofrecer: El Libro de los Sietes. Todavía me falta un poco en el formato, pero pronto (dentro de ocho días, si Dios quiere) va a estar listo.

Quisiera compartir con ustedes el prólogo del libro. Un amigo y miembro de nuestro ministerio me ayudó mucho en sacar este libro y le pedí el favor de escribir el prólogo. Acabo de leerlo de nuevo y me movió tanto que quiero compartirlo en su totalidad con ustedes. Espero que tengan el tiempo para leerlo todo. Vale la pena porque es un reto que todos necesitamos oír.

Así que, les comparto el prólogo, escrito por Simón Sánchez, del nuevo Libro de los Sietes:

Prólogo

Durante el tiempo de los reyes de Israel, la nación entera cayó en tal idolatría y apostasía que Dios no ocultó su enfado. Ezequiel 16.35 dice en referencia a este pueblo rebelde: “Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová”. ¡Palabras fuertes de parte de Dios!

El Señor trató con este problema enviando profeta tras profeta, mensajero tras mensajero, y por medio de ellos llevó Su Palabra de amonestación en medio del pueblo corrupto (2Cron 24.19). Una y otra vez les advirtió sobre el juicio que se aproximaba a causa de la rebelión (Isa 3.13-14; 58.1).

Hoy día también estamos viviendo en medio de idolatría y apostasía:

  • La iglesia Católica Romana ha llenado nuestra sociedad con un falso evangelio de obras para salvación y la gente se ha encargado de incorporar a sus tradiciones cuanta superstición se les ha ocurrido. La imagen que la gente común y corriente tiene del cristianismo y los cristianos ha sido cubierta con un velo de catolicismo romano: santería, oficios religiosos, rituales, tabúes, reglas ceremoniales, misticismos, hipocresía.
  • Por otro lado encontramos un creciente movimiento de materialismo humanista, que como premisa inalterable desecha el concepto de Dios y basa todo su sistema de vida en la confianza en el ser humano y nuestra supuesta capacidad para manejar la sociedad y los asuntos de la vida con libertad. Los que optan por esta posición se deleitan en la oportunidad de relativizar todo, llamando bueno a lo malo y malo a lo bueno, y diluyendo las consecuencias eternas de sus acciones en un mar de justificaciones inútiles.
  • En otro flanco tenemos un movimiento evangélico plagado de falsas enseñanzas, que ha decidido confiar más en las experiencias místicas que en la Palabra de Dios. El pentecostalismo se ha encargado de quitar la Biblia del púlpito y de la mente de las personas, a cambio de supuestos dones, poderes sobrenaturales y un dios de prosperidad material y milagros para todos. Lo que en otro tiempo fuera la luz en un mundo oscuro, ahora es un circo donde se hace cualquier payasada en el nombre de Jesús. Algunas de estas iglesias son prácticamente clubes sociales, otras son centros de estafa donde le sacan a la gente lo poco que tienen a cambio de una experiencia mística temporal o un montón de promesas sin fundamento bíblico.
  • Fuera de esto lo que hay es una mescolanza de religiones, modas y sectas extrañas que llenan cada rincón con creencias torcidas, comportamientos oscuros y sin sentido, violencia, rencillas, ignorancia, rebeldía contra una autoridad final, confusión y decepción. Acá vemos a la gente consumirse bajo la sombra de líderes negativos, falsos cristos y vendedores de engaños.

Caminar por las calles de nuestras ciudades debería producirnos un inmenso dolor, sin embargo lo hacemos cada día con la mayor naturalidad del mundo, porque tenemos los ojos vendados al dolor y la miseria. Nuestros niveles de tolerancia han ido incrementándose con cada nueva moda y ahora ver una persona destruida por las drogas, el alcohol, el dinero o el trabajo en exceso no nos mueve en lo más mínimo.

¿Cómo trata Dios con este problema en la actualidad? La respuesta es simple: ¡Igual como lo hizo en el tiempo de los reyes! ¡Hoy día también podemos acudir a buscar instrucción en sus mensajeros: Los 66 libros que Él nos ha dejado en su Biblia para que los estudiemos y sepamos su consejo! La Biblia es la luz que Dios ha dejado en este mundo oscuro para enseñarnos, advertirnos y corregirnos.

La Biblia es la Palabra inspirada, preservada y traída a nuestro lenguaje por el Espíritu Santo a través de hombres de Dios. No sólo podemos decir que contiene el mensaje de Dios, sino que la Biblia (hablando específicamente de la Reina-Valera 1960) contiene las palabras individuales de Dios en nuestro idioma, para nuestro tiempo. En el estudio metódico y apasionado de la Escritura encontramos el camino a seguir para no formar parte de la masa que se consume en la actual apatía y rechazo de la verdad.

En primer lugar, la Biblia nos enseña el verdadero mensaje de salvación. A través de la ley, Dios nos muestra que le hemos ofendido (Rom 5.20) y que a cambio de nuestra transgresión merecemos un castigo (Rom 3.5). La paga del pecado es muerte (Rom 6.23a). Sin embargo en la Biblia se nos dice que Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2Ped 3.9). También se nos dice que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros en la persona de Cristo Jesús (Jn 1.14, 1Tim 3.16), que vivió una vida sin pecado (Heb 4.15) y se ofreció a sí mismo como sustituto por el pecador (1Ped 3.18). Jesucristo murió para pagar la multa, y resucitó para darnos vida nueva y tomar el lugar que le corresponde en el trono de la creación (Fil 2.9; Apoc 19.16).

Con un corazón arrepentido podemos llegar a los pies de Jesús y pedirle con fe que sea nuestro Rey y Señor. En Cristo obtenemos el perdón de los pecados y la vida eterna. No hay tal cosa como una “salvación colectiva” (una “salvación universal”) sino que ésta decisión es la responsabilidad de cada persona: Cada cual le debe a Dios y por lo tanto cada cual es responsable ante Él.

Este mensaje es una advertencia de un juicio por venir, y la indicación de la única opción disponible para que el hombre logre escapar del castigo divino en el infierno: Jesucristo, el Señor.

En segundo lugar, en la Biblia encontramos una base estable para fundamentar nuestra vida. Ahí está la autoridad final que necesitamos para resolver todo conflicto y toda duda. Sólo a través del estudio bíblico diligente podemos estar firmes contra las asechanzas del diablo y los vientos de doctrina que han salido por el mundo para engañar y corromper a los hombres inconstantes.

El falso evangelio de la prosperidad (que Cristo murió y resucitó para comprarnos la felicidad, resolver nuestros problemas en este mundo y darnos bendiciones materiales) mantiene adormecidas a las iglesias, que ya no se ocupan en evangelizar y discipular. Cada quien está tan enredado en sus propios “negocios” que ya no hay tiempo para trabajar en la Gran Comisión de Mateo 28.19-20.

El verdadero evangelio de la justicia (que Cristo murió y resucitó para llevar sobre Sí el castigo que pende sobre cada hombre, ofreciendo así el perdón y la remisión de pecados, vida eterna y toda bendición espiritual) debe regresar a nuestras librerías, al púlpito, a nuestras reuniones de estudio bíblico y oraciones, a nuestros ministerios de jóvenes y matrimonios, a las salidas para testificar y a nuestros tiempos a solas con Dios.

El deseo de Greg como pastor de la Iglesia del Este nunca ha sido formar una congregación reconocida y popular. El éxito, tal como lo ven los ojos humanos, no está incluido en los planes de esta iglesia. Números no es lo que buscamos, tampoco comodidad, mucho menos entretenimiento. En la Iglesia del Este de San José, Costa Rica, se enseña la Biblia, y se usa la Biblia para llevar a cabo nuestra misión en este mundo: Ir y hacer discípulos de Jesús.

Magnificamos a Dios a través de la edificación del cuerpo de Cristo, agregando nuevos miembros (el evangelismo) y ayudando a los que ya están a crecer en Cristo (el discipulado). Toda actividad que realizamos debe concordar con esta estrategia bíblica de planificar la vida de Iglesia: Evangelizamos para hacer discípulos, discipulamos para hacer evangelistas.

El Estudio de los Sietes nace como fruto de la dedicación de Greg en sus estudios bíblicos personales de los últimos años. El borrador de esta serie se estuvo enseñando en reuniones semanales durante el año 2006. Este estudio muestra una serie de verdades bíblicas que se manifiestan a través del orden y perfección que podemos encontrar en la Escritura.

Sabiendo que Dios es el autor de Su Libro, podemos encontrar patrones que Él mismo ha dejado ahí para que los estudiemos y encontremos aplicaciones prácticas. Dios desea que sepamos todo su consejo, y por ello ha dejado al Espíritu Santo que nos guía a toda verdad, pero también desea que seamos metódicos y ordenados para que podamos visualizar la grandeza de su Libro.

A través del Estudio de los Sietes, el lector podrá ampliar considerablemente su perspectiva con respecto a una gran cantidad de elementos de doctrina que se clarifican a la vez que se presentan en una relación perfecta unos con otros. Sabiendo que la Escritura se define a sí misma, y que basta comparar Escritura con Escritura y utilizar reglas conocidas del estudio bíblico, podemos obtener enseñanzas de riqueza incalculable.

En estos días donde las librerías están plagadas de libros livianos, que abordan temas triviales con argumentos refritos (cuando no mundanos), encontrar un autor que tome en serio la tarea de estudiar metódica y apasionadamente la Palabra de Dios, para desarrollar una exposición detallada de verdades espirituales, no partiendo de sus propios puntos de vista, sino simplemente dejando que la Biblia se explique a sí misma, es un verdadero milagro.

Le insto a que se adentre en este libro con mente y Biblia abiertas. No confíe en lo que el autor le dice, sino en lo que la Biblia dice. Sea como los creyentes de Berea, que escudriñaban las Escrituras para verificar que el mensaje era auténtico. Mientras avance en la lectura del Estudio de los Sietes, no deje que Greg sea su maestro, sino pídale al Espíritu Santo que le guíe. El enorme aporte que Greg nos ha hecho desarrollando, editando y publicando sus notas de estudio en relación con la armonía de los Sietes en la Biblia, no debe limitarnos de buscar estos tesoros y muchos otros por nuestra propia cuenta.

Siguiendo unas cuantas reglas del estudio bíblico provechoso es posible escudriñar la Escritura sin torcerla para sacar falsas doctrinas o aplicaciones fuera de contexto. No puedo dejar de recomendar para eso el material que publicó nuestro pastor recientemente llamado Cómo estudiar la Biblia y que también puede ser descargado en forma gratuita del sitio web de la Iglesia del Este.

Confío que Dios le alumbrará durante las próximas semanas mientras se adentra en la lectura de este precioso estudio. Confío que al alimentarse con la Palabra de Dios usted sentirá el mismo llamado que varios estamos experimentando en la Iglesia del Este. Ruego que la luz del Evangelio le mueva a dejar el pecado, los placeres del mundo, la inmadurez, la pereza y la indiferencia en la obra de buscar y salvar a los perdidos.

Estamos en una época oscura, esperando el regreso de Nuestro Señor en medio de un mundo sin esperanza y sin fe. Durante nuestros días aún están los mensajeros hablando: Los 66 libros escritos por inspiración divina, trayendo amonestación, corrección y dirección. Conozco unos cuantos dispuestos a responder y ser obedientes, ¿será usted parte de ese grupito?

Simón R. Sánchez Segura.
Miembro de la Iglesia del Este.