Mensaje #16 de la serie sobre la teología sistemática

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Hasta ahora, ¿qué sabemos del hombre (la antropología) y del pecado (la hamartiología)?

  • Sabemos que el hombre fue creado perfecto pero cayó en el pecado.
  • Puesto que nosotros nacemos en el linaje de Adán, nacemos como él: degenerados y depravados.
  • Nacemos en pecado: “El pecado” se refiere a la naturaleza pecaminosa que heredamos de Adán.
  • Cometemos pecados: Son los pensamientos, palabras y acciones que van en contra de la Persona de Dios y Su Ley (son “los pecados” que causan nuestra condenación).

La pregunta que ahora tenemos es esta: ¿Cómo podemos andar en victoria sobre el pecado y los pecados? El pecado no tiene que enseñorearse de nosotros—no estamos obligados a pecar como el inconverso.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. [Rom 6.14]

En Cristo no tenemos que vivir en esclavitud al pecado.

Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. [Rom 6.17-18]

Es decir que aunque pecamos (y siempre vamos a caer en el pecado), no tenemos que pecar como antes de conocer a Cristo. ¿Cómo podemos, entonces, crecer en santidad y experimentar la victoria sobre el pecado y los pecados? Esto es lo que queremos aprender de la Biblia en esta lección y vamos a ver que todo tiene que ver con las tres partes del hombre…