¿Cómo califica usted según la siguiente lista de características de un disípulo de nuestro Señor Jesucristo?

1. Un discípulo es uno que aprende (que tiene el corazón abierto y la mente abierta, y que está listo y dispuesto a ser enseñado).

(Proverbios 1.7) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

(Juan 6.60-68) “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron, Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? … Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.”

2. Un discípulo pone a Cristo en el primer lugar de cada área de su vida.

(Mateo 6.24) “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

(Lucas 9.23) “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

(2Corintios 5.14-15) “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”

3. Un discípulo se ha comprometido a vivir una vida de pureza, y se está separando de pecado.

(1Corintios 6.19-20) “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

(Efesios 4.22-24) “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

(2Timoteo 2.22) “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.”

4. Un discípulo pasa tiempo a solas con Dios en la Biblia todos los días y está desarrollando una vida de oración.

(Salmo 27.4) “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.”

5. Un discípulo demuestra la fidelidad y un deseo de aprender la Palabra de Dios y aplicarla en su vida a través de oír la enseñanza y la predicación de ella, leerla frecuentemente, estudiarla, memorizarla y meditar en ella.

(Juan 8.31) “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.”

(Hechos 17.11) “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

(2Timoteo 2.15) “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

6. Un discípulo tiene un deseo de testificar. Sabe cómo compartir el evangelio bíblicamente y con claridad, y lo hace con frecuencia, siempre creciendo en su habilidad de hacerlo.

(Romanos 1.16) “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

(2Timoteo 4.5) “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

7. Un discípulo asiste a una iglesia local para que le suplan sus necesidades espirituales y también para participar en el ministerio de la edificación del cuerpo de Cristo.

(Efesios 4.16) “De quien [de Cristo] todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”

(Hebreos 10.24-25) “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

8. Un discípulo tiene compañerismo con otros cristianos, mostrando el amor y la unanimidad.

(Filipenses 2.1-2) “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.”

(1Juan 3.14-15) “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”

9. Un discípulo muestra un corazón de siervo ayudándoles a otros de maneras prácticas.

(Marcos 10.44-45) “Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

(Filipenses 2.3-4) “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

10. Un discípulo da generosamente a su iglesia local y está creciendo en esta gracia para llegar a ser un “dador alegre” ofrendando aun sacrificialmente.

(Génesis 14.19-20) “Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”

(1Corintios 16.1-2) “En cuanto a la ofrenda para los santos, hace vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.”

(2Corintios 9.6-7) “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

11. Un discípulo demuestra el fruto del Espíritu a través de una relación con Dios y con sus hermanos en Cristo.

(Gálatas 5.22-23) “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”

(1Pedro 1.5-8) “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”