Tesis: El Anticristo de Apocalipsis parece ser Judas resucitado.

Este estudio es el resultado de observar lo que la Biblia dice acerca de Judas, el Anticristo y el hijo de perdición. Aunque puede ser “profundo”, el lector debe hacer lo mismo que hizo el autor: Leer la Escritura, observar lo que la Biblia dice y llegar a una conclusión.

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. [Hech 17.11]

Judas es un personaje bastante interesante en la Biblia y si tomamos en serio lo que Dios ha dicho de él, podemos aprender mucho acerca de él, los eventos por venir y aun nuestro enemigo.

Jesucristo llama a Judas “el hijo de perdición” (fíjese bien en el artículo “el”; Judas es “el” hijo de perdición, y no hay otro).

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. [Juan 17.12]

El Apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu de Dios, usa este mismo título para referirse al Anticristo que está por venir.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. [2Tes 2.3]

Judas es el “hijo de perdición” porque la perdición es “su propio lugar”.

Para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. [Hech 1.25]

“Propio” en en sentido de “dueño”: Génesis 30.30, 40; Proverbios 5.15.  El lugar a donde se fue Judas es “su propio lugar” porque él es rey—él es el dueño—de ahí. Apocalipsis dice que Judas, el hijo de perdición, se fue al abismo (porque saldrá de ahí en la Tribulación).

La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. [Apoc 17.8]

Judas es el “rey del abismo” y saldrá de ahí durante la Gran Tribulación para entrar en el Anticristo (el hombre) e infundirle vida después de su herida mortal.

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. [Apoc 11.7]

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia. [Apoc 13.1-3]

Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. [Apoc 13.12]

El rey del abismo es un “ángel” y tiene un nombre. Se llama Abadón en hebreo y Apolión en griego. El nombre “Apolión” viene de la misma palabra griega que “perdición” en 2Tesalonicenses.

El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. [Apoc 9.1-11]

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. [2Tes 2.3]

Judas no era (y no es) de todo un hombre normal.

Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce. [Juan 6.70-71]

La profecía de Judas nos da detalles de esto: Salmo 109.1-19 (cita: Hech 1.20).

Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio. [Hech 1.20]

Sean sus días pocos; Tome otro su oficio. [Sal 109.8]

En Salmo 109.14 se menciona un pecado específico. ¿Cuál fue el pecado de la madre de Judas que fue tan grave que no será borrado? La profecía de Génesis 3.15 nos da la respuesta.

Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado. [Sal 109.14]

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. [Gen 3.15]

La simiente de la serpiente es igual a la de la mujer: un hijo físico por un nacimiento sobrenatural (no “normal”, entre hombre y mujer). El nacimiento de Judas, el Anticristo, sucedió exactamente como la obra de los “hijos de Dios” (los demonios, los ángeles caídos; 2Ped 2.4-5 con Jud 6-7) cuando procrearon con las hijas de los hombres en Génesis 6 y produjeron una raza de monstruos híbridos—los gigantes.

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antig:uedad fueron varones de renombre. [Gen 6.1-4]

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. [2Ped 2.4-5]

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. [Jud 6-7]

Dios no borrará el pecado de la madre de Judas porque fue muy diferente de los demás pecados que un ser humano puede cometer. Lo que Judas era, se debió a lo que su madre hizo. Él era algún tipo de “híbrido”—algo como un demonio, algún tipo de “ángel” (según Apocalipsis 9.11) y un “diablo” igual que su padre (Juan 6.70-71).

El Anticristo, entonces, subirá del abismo durante la Tribulación y luego irá a perdición.

Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. [Apoc 17.7-8]

Por esto, él forma parte de los siete reyes, pero a la vez es el octavo rey.

Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. [Apoc 17.9-11]

El séptimo rey es la bestia, el Anticristo (el hombre), antes de morir por la herida fatal en la cabeza. Durará un “breve tiempo” (sólo hasta la mitad de la Tribulación) y luego morirá.

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia. [Apoc 13.1-3]

Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. [Apoc 13.12]

Después de la muerte del hombre que es el Anticristo, la bestia (Judas) entra en él y “lo resucita” y se hace pasar por el Mesías, Dios en la carne.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. [2Tes 2.3-4]

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. [2Tes 3.8-12]

El octavo rey mundial, entonces, forma parte de los siete porque él (Judas, el octavo) entra en el séptimo (el hombre, después de su herida mortal) y lo resucita.

El resumen de su existencia:

La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. [Apoc 17.11]

Él “era” porque vivía en los días de Jesús (era Judas). Cuando Juan escribió Apocalipsis, “no es” porque murió años antes y se fue a su propio lugar (el abismo; Hech 1.25). Él será el octavo rey que Satanás usará para gobernar el mundo (en la Gran Tribulación). Es de entre los siete primeros reyes porque Judas (el octavo) entrará en el cuerpo muerto del hombre que era el Anticristo durante la primera mitad de la Tribulación (el séptimo). Al fin y al cabo, él “va a la perdición” porque es el hijo de perdición—Judas, el Anticristo.

Conclusión:

Así que, después de su tiempo en la tierra durante la Tribulación, exactamente como después de su tiempo en la tierra durante la primera venida del Señor Jesucristo, Judas volverá a “su propio lugar” (Hech 1.25)—volverá a la perdición porque es dueño (rey) de ahí.