Salí esta mañana a las 8:45 para ir al centro de Tres Ríos (un pueblo cerca de donde vivo) y testificar. Estaba amenazando lluvia desde que me levanté a las 4:15 para pasar mi tiempo a solas, pero fui de todos modos para ver si pude hablar con alguien acerca de la salvación en el Señor Jesucristo.

Llevé la Revista y fui primero puerta-a-puerta dejándola en casas. Traté de saludar a la gente en las aceras para ver si Dios me abriría una puerta para testificar. Al fin y al cabo fui al parque en el puro centro de Tres Ríos, frente a la iglesia católica (la foto a la par es del parque). Siempre hay taxistas allá esperando clientes y también gente sentada en las bancas hablando con amigos o leyendo un periódico.

  • Al acercarme al parque le di una Revista a un señor, don Álvaro, que estaba vendiendo periódicos en la esquina. También, le di un tratado — uno de los billetes de un millón (le gustó bastante).
  • En el parque pude testificar a un par de taxistas usando el billete de un millón para romper el hielo. Hablamos del pecado (usando la Ley), la gracia de Dios en el sacrificio sustituto de Cristo y luego de la gran necesidad de arrepentirse y poner su fe en el Señor para salvación.
  • Después traté de testificar a dos otros taxistas, pero tenían un amigo ahí en su grupito que se puso enojadísimo con el tratado. Me gritó acerca de “vender la religión” y no sé qué más… Enojado y amargado. Increíble. Lo dejé hablar y luego se fue. Hablé un rato más con sus dos amigos, los taxistas, y me fui porque ya estaba lloviendo.
  • Al salir del parque me escondí de la lluvia debajo de un techito cerca de mi nuevo amigo, don Álvaro. Él tenía un cliente allá comprando un periódico (se llama Luis) y Álvaro me dijo que él necesitaba un billete también. Entonces, bajo el techito, fuera de la lluvia, Dios me dio el privilegio de hablarles a los dos acerca de la salvación. Les dejé con el millón, la Revista y unos tratados Chick.

Sólo tuve una hora hoy para testificar. Pero, gracias a Dios que Él abrió puertas y me dio varias oportunidades de hablar con los inconversos. Además, pude repartir varias copias de la Revista. Sigamos orando por estas puertas abiertas y también por el denuedo de hablar como debemos. ~Greg