En el Salmo 49, el salmista se hace una pregunta relacionada con la realidad de su vida y del pueblo. Tanto en aquel momento, como ahora, hombres codiciosos se levantan por encima de los demás para infundir temor y traer opresión. Las conclusiones del salmista no sólo deben motivar a la audiencia a no temer a los que así se comportan, sino también a atender la sabiduría desvelada: confiar en Dios en lugar de confiar en las riquezas.

Dios es la única alternativa para los que inevitablemente moriremos. Confiar en las riquezas sin lugar a dudas es locura y puede condenar a una persona a pasar su eternidad en el infierno. Sin embargo, por la sangre de Cristo, Dios puede perdonar los pecados y redimirnos del poder del Seol para tomarnos consigo.

El mensaje para hoy es “Ponga su confianza en Dios, no en las riquezas”.

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