Anoche vimos otra lección en el estudio de las Relaciones Personales. Si quiere escuchar la lección, haga click aquí.

Lo siguiente es un ejemplo de lo que estamos estudiando:

Usted está listo para el noviazgo cuando está dispuesto a negarse a sí mismo y los deseos de su carne. Seguir a Cristo implica negarse a sí mismo (morir a lo que usted quiere y a su propia comodidad).

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. [Mat 16.24]

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. [Luc 9.23]

Si usted vive según la carne—según los deseos de su carne—no puede agradar a Dios. Tiene que negarse a sí mismo, pensar en las cosas del Espíritu (la Palabra de Dios) y ocuparse del Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. [Rom 8.5-8]

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza… Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. [1Tim 4.13-16]

Por ejemplo, la Biblia dice: Bueno es al hombre no tocar mujer. Más bien, el hombre debería tratar a las mujeres mayores que él como su fueran su madre y a las que están menores que él como si fueran sus hermanas. De esta manera puede mantener la pureza y la santidad durante el noviazgo.

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer. [1Cor 7.1]

No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza. [1Tim 5.1-2]

No obstante, requiere que se niegue a sí mismo y los deseos de su carne. Si los novios no pueden contenerse, que se casen. O sea, que dejen de salir y que se casen. Y si no están dispuestos a casarse, no deben estar saliendo.

Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. [1Cor 7.7-9]

Aquí está otro “test” para los novios: ¿Qué es lo que usted le niega a su carne ahora?

  1. ¿Comida? ¿Placer? ¿Sueño? ¿Entretenimiento?
  2. ¿Se niega a si mismo? ¿Es disciplinado?
  3. ¿Sabe cuándo y cómo detenerse cuando se ha entregado con exceso a lo que sea?

Conforme a cómo usted contestó estas preguntas, puede saber si está listo para un noviazgo o no. ¿Está usted dispuesto y capaz de negarse algo—lo que sea—ahora? ¿Comida, placer, sueño? Porque si no está dispuesto o si no está capaz de negarse y así controlarse ahora en estas cosas de la “vida normal”, jamás lo hará en el noviazgo. Un abrazo lo llevará a un beso; el beso lo llevará a los manoseos; y los manoseos lo llevará al sexo ilícito. Usted no puede controlar su carne, entonces si no está ejerciendo el domingo propio para negarse cosas de la “vida normal” ahora, jamás se negará en “lo muy divertido” de un noviazgo (besos, manoseos, sexo).