Valoramos el Señorío de Cristo.

  • Reconocemos a Cristo como la Cabeza de nuestra iglesia y nos sometemos a Su autoridad y a Su voluntad en todo lo que hacemos. [Ef 1.22-23]

Valoramos la Escritura.

  • Valoramos la enseñanza de la Escritura. [2Tim 3.16]
  • Valoramos aprender la Escritura. Creemos que un seguidor de Cristo siempre procurará crecer en la Palabra de Dios (en su conocimiento y su aplicación de ella). [2Tim 2.15; Ecl 10.10]

Valoramos la oración.

  • Dependemos de la oración, tanto en público como en privado, para todo lo que hacemos como cristianos y como una iglesia. [1Jn 5.14-15]

Valoramos el compromiso completo con el Señor Jesucristo.

  • Creemos que proseguir a este nivel de dedicación es lo que Dios espera de cada cristiano. [Flp 3.12-14; Apoc 3.15-16]

Valoramos el culto auténtico.

  • Valoramos la autenticidad en el “culto privado”. [Rom 12.1-2]
    • Esto quiere decir que valoramos la vida real (auténtica, sin hipocresía): Entendemos que somos personas comunes y corrientes, y que no somos perfectos (sin pecados, sin vicios, sin problemas). Reconocemos nuestras limitaciones como seres humanos y recurrimos a la gracia de Dios cuando fallamos para seguir prosiguiendo a la meta de ser como Cristo.
    • Además, valoramos una vida de carácter cristiano: Queremos desarrollar un carácter como el de Cristo a través de las convicciones (sabiendo qué creemos y por qué lo creemos) y la integridad (viviendo conforme a nuestras convicciones en público y en privado).
  • Valoramos la autenticidad en el “culto público”. [Heb 10.24-25]
    • Creemos que el culto público debe ser una extensión del culto privado.
    • Valoramos la expresión personal de cada persona cuando se hace todo decentemente y con orden.

Valoramos la libertad.

  • Creemos que es la tarea del Espíritu Santo, no la de ningún hombre, controlar a cada miembro del Cuerpo de Cristo conforme a la voluntad de Dios (tal como se revela en la Biblia). [2Cor 3.17; Rom 8.14]
  • Sin embargo, entendemos que esto no nos excluye de la responsabilidad delante de Dios de reprender las “obras infructuosas de las tinieblas”. [Ef 5.11; Mat 18.15-17]

Valoramos la “actividad propia” de cada miembro.

  • Valoramos la diversidad porque Dios ha hecho a cada persona diferente, con diferentes talentos, dones, personalidad y pasión (pasión para ministerio). Ef 2.10]
  • Procuramos equipar a cada miembro para su actividad propia, para que pueda hacer con excelencia y eficacia las obras que Dios tiene para él. [Ef 4.16]

Valoramos la opinión de cada miembro.

  • Queremos participar (todos) en la retroalimentación y en la evaluación de este ministerio (a la luz de la Biblia y nuestro Plan de Ministerio). [Prov 24.6]

Valoramos la excelencia en todo lo que hacemos.

  • Creemos que cuando la persona se ha ubicado bien en su “actividad propia” (conforme a su diseño divino), va a trabajar con excelencia porque va a estar llevando a cabo aquello por lo cual Dios lo creó y lo diseñó. [Col 3.23-24]

Valoramos el optimismo y el humor.

  • Valoramos el optimismo porque entendemos nuestro futuro en Cristo Jesús, y lo que Él nos ha prometido. Entonces, a pesar de las dificultades que experimentamos, procuramos ver nuestro futuro con optimismo. [Juan 10.10; Heb 12.1-2; Mar 10.27]
  • Valoramos el humor porque nos ayuda a soportar las dificultades de esta vida y a superar nuestras fallas y faltas como humanos. [Prov 17.22; Neh 8.10]

Valoramos la importancia de personas.

  • Valoramos a las personas inconversas. Usaremos cualquier método que honra a Cristo para buscarlos y traerlos a Cristo, para salvar a mayor número. [Luc 19.10]
  • Valoramos a los de nuestra familia de fe y queremos procurar amarnos los unos a los otros en todo lo que hacemos y todo lo que decimos. [1Jn 4.21]
  • Creemos que una persona vale toda la eternidad y que la ganamos amándola tanto que le llevamos el mensaje del evangelio. Toda nuestra Misión de vida se basa sobre el valor de la importancia del individuo. Si sólo fuera por uno, valdría toda la pena. [Juan 3.16; 1Cor 13.1]

Valoramos la comunidad de fe (nuestros hermanos en Cristo).

  • En nuestra familia espiritual encontramos amor, apoyo y amistad para seguir cumpliendo con el plan de Dios para nuestras vidas. Procuramos vivir y ministrar en armonía, evitando las prácticas divisivas. Así esperamos glorificar a Dios cumpliendo con Su Misión en este mundo. [Hech 2.42-47]