Según Charles Smith (fundador y primer presidente de la Asociación Americana por el Avance del Ateísmo), la genealogía del hombre se describe así:

En el principio era la materia, la cual engendró a la ameba, la cual engendró al gusano, el cual engendró al pez, el cual engendró al anfibio, el cual engendró al reptil, el cual engendró al mamífero inferior, el cual engendró al lemúrido, el cual engendró al mono, el cual engendró al hombre, quien imaginó a Dios. [Smith, 1928, p. 15]

Sin embargo, uno de sus contemporáneos, Dr. Jay Gould (Profesor de Geología y paleontología en la Universidad de Harvard), dice:

La ausencia de fósiles que den evidencia de las etapas intermediarias entre las transiciones mayores en el diseño orgánico, y en realidad nuestra inhabilidad, aun en nuestra imaginación, de construir fósiles intermediarios funcionales en muchos casos, ha sido un problema persistente y pedante para las explicaciones graduales de la evolución. [Stephen Gould (Ph.D. Ardent Evolutionist and Professor of Geology and Paleontology, Harvard University), “Is a New and General Theory of Evolution Emerging?, Paleobiology. Vol. 6, No. l (January 1980), p.l27.]

Además, el Dr. Gould llama la ausencia de evidencias de formas transitivas un secreto muy bien guardado en la paleontología del cual el publico en general no esta consciente.

La extrema ausencia de formas transitivas en los fósiles persiste en ser un secreto de la paleontología. [Stephen Gould, “Evolution”s Erratic Pace”, Natural History, Vol.86, No.5 (May 1977), pp.13-14.]

Si el registro fósil debe ofrecer apoyo para la evolución, debe demostrar una secuencia bien definida de formas intermedias completamente funcionales, por lo que pretendemos decir que ciertas condiciones deben ser reunidas antes de que un organismo (fósil o vivo) pueda ser considerado como una forma intermedia verdadera. Eso significa que nosotros deberíamos ver partes transicionales del cuerpo tales como mitad escamas/mitad plumas, o animales que son algo como mitad reptiles/mitad mamíferos. Sin embargo el registro fósil no satisface las condiciones para alguna forma transicional. Cómo acabamos de ver arriba, aun el bien conocido paleontólogo de Harvard Stephen J. Gould ha declarado que la ausencia de etapas intermediarias de fósiles ha permanecido como un “problema persistente y fastidioso para el relato gradualista de la evolución”. Efectivamente lo ha sido—y ¡todavía lo es más después de dos décadas que él hizo ese reconocimiento!

El modelo de la creación predice un “estallido” de vida—con plantas y animales completamente formados apareciendo repentinamente en el registro fósil. El modelo de la creación predice una mezcla de formas de vida. El modelo de la creación predice una ausencia sistemática de formas transicionales. La evidencia del registro fósil claramente muestra: (a) vida completamente formada apareciendo repentinamente; (b) una mezcla casi de todas, sino de todas, de la división en el periodo Cámbrico; y (c) una falta obvia de formas transicionales. Hoy en día los evolucionistas con seguridad están en una posición vergonzosa. No pueden encontrar ni las formas transicionales que su teoría demanda, ni el mecanismo para explicar cómo los procesos evolutivos supuestamente ocurrieron. No obstante, los hechos calzan en el modelo de la creación perfectamente.

Tanto los creacionistas como los evolucionistas están de acuerdo que los fósiles existen, y que éstos representan el medio ambiente en el cual una vez vivieron. No obstante, no es el fósil en sí mismo lo que los creacionistas cuestionan, sino la interpretación colocada sobre esos fósiles por los evolucionistas. [Puede leer este artículo en su totalidad en Apologetics Press.]