Jesucristo, Hijo de Dios, es bautizado e inicia Su ministerio en Galilea y Capernaum, elige a sus discípulos y continúan sirviendo y enseñando a la orilla del mar. Dentro de ese grupo de eventos encontramos el pasaje de Marcos 5.21-43.

Vemos a un judío que tenía una hija agonizando. Sorprendentemente en aquella época, Israel se encontraba en la misma situación agonizante, por su rebeldía Israel agonizaba, espiritual, moral y físicamente. Israel estaba a punto de morir. Sin embargo, Dios tenía la cura, la solución para su enfermedad mortal y era la misma solución que Jairo, este principal de la sinagoga, eligió.

Cristo es la solución para la muerte, no debemos olvidar que esto realmente pasó, estamos leyendo historia, eventos que tuvieron que suceder para mostrar el poder de Dios encarnado en su Hijo Jesucristo. Jesús hizo todas estas señales, prodigios y milagros para que Su pueblo creyera que Él era el Mesías prometido, lleno de todo el poder de Dios.

Estos eventos históricos pasados fueron escritos para nuestra edificación y enseñanza. Hoy en día el mundo, las multitudes tienen la misma sentencia de muerte.

Tarde o temprano, vamos a morir, y después de esta muerte física, viene un juicio. Aun la hija de Jairo enfrentaba este mismo veredicto. Si nacemos, vamos a morir, ¿te preocupa esto? ¿te preocupa esto? Si tuviéramos un “preocupómetro” ¿cuánta preocupación marcaría ante esta verdad inevitable de que todos vamos a morir?

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