Bajar este estudio: tipos_y_cuadros_en_la_biblia.pdf

Él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. [Mat 13.52]

Un tipo o un cuadro es una ilustración de alguna verdad espiritual que Dios nos ha dado tanto en la Escritura como en la misma creación a nuestro alrededor. Los tipos y cuadros hacen que la Escritura florezca y viva. Sin ellos la Biblia, en su mayor parte, es simplemente un libro de la historia acerca de un pequeño pueblo en el Medio Oriente. Se torna seca y aburrida sin el “color” que le dan los tipos y cuadros.

Así que, como dice en Mateo 13.52, debemos ser “escribas doctos” — estudiantes diligentes de la Escritura porque ella es nuestro tesoro (Prov 2.1-4). Las “cosas viejas” que sacamos de nuestro tesoro (la Biblia) son los tipos y cuadros en el Antiguo Testamento. Las “cosas nuevas” del mismo tesoro son las verdades del Nuevo Testamento que los tipos y cuadros prefiguran e ilustran.

A muchos no les gusta el estudio de los tipos y cuadros por una de dos razones.

  • Primero, a veces es por la ignorancia. Hay cristianos que ni siquiera saben que los tipos y cuadros existen, entonces no les prestan atención. A estas personas no se les ocurre que hay aplicaciones más allá de la superficie de la Biblia.
  • En segundo lugar, hay otros cristianos (la mayoría, diría yo) que son simple y sencillamente perezosos. El estudio de los tipos y cuadros requiere tiempo, trabajo y oración. En el estudio de los tipos y cuadros, hay que ir un poco más allá de la superficie de lo que se ve a primera lectura en la Biblia, para meditar en la verdad que aparece en cada página. Esto requiere esfuerzo, y lastimosamente para muchos cristianos hoy en día no vale la pena.

Entonces, no seamos como la mayoría de los cristianos en la Iglesia de estos últimos días. Seamos diferentes. Amemos la Palabra de Dios. Seamos estudiantes diligentes de la Escritura—“escribas doctos”, como dice en Mateo 13.52—y saquemos algo de la riqueza que tenemos en la Biblia. Que las siguientes oraciones de los Salmos sean las nuestras mientras estudiemos “los tipos y cuadros en la Escritura”.

¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. [Sal 119.97]

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. [Sal 119.18]