La respuesta del pecador que goza de la comunión con Dios.

Tema: Después de todo lo que Dios ha hecho para establecer la comunión, ¿cuál debe ser la respuesta del pecador?

“¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?” Salmo 116.12.

El Libro de Levítico termina con un capítulo acerca de los “votos especiales” (Lev 27.1-2). El capítulo 27 trata de la dedicación a Jehová: La dedicación de personas, de animales, de casas y también de tierra. Este capítulo es, al final de Levítico, como Romanos 12.1-2, al final de toda la doctrina que Pablo enseña en Romanos 1-11.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12.1-2.

Después de todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo Jesús… Después de todo lo que tenemos en Cristo Jesús por la gracia de Dios… ¿Qué podemos darle a Él en agradecimiento por todos Sus beneficios para con nosotros? ¡Sumisión y obediencia a Su perfecta voluntad!

Así es la vida de un cristiano. Lo hemos recibido todo en Cristo Jesús por la pura gracia de Dios (Ef 2.8-9) y ahora, con base en la gran bondad del Señor, queremos dedicarnos a Él sirviendo en Su obra (Ef 2.10).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2.8-10.

La gracia de Dios que nos trajo la salvación (Tito 2.11) nos mueve a vivir justa y piadosamente, como un pueblo celoso de buenas obras (Tito 2.12-14).

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Tito 2.11-14.

En Levítico 27 Dios da instrucciones a Israel acerca de “votos”—decisiones de dedicación y consagración. Después de 26 capítulos de bendición y beneficio para el pueblo redimido (26 capítulos acerca de cómo establecer y mantener la comunión), Dios enseña a Israel acerca de cómo pueden responderle.

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Tomado del sitio web de nuestro pastor fundador.