Recientemente recibí un e-mail de un hermano en Cristo que me hizo una pregunta sobre las “lenguas angélicas”. ¿A qué se refiere el término “lenguas angelicas”? ¿Será un idioma desconocido que debemos usar para nuestras “oraciones más íntimas” con el Señor? Obviamente hay mucha confusión en cuanto a este asunto pero no es tan difícil de entender. Además de la explicación que sigue, sugiero que se lea esto:

Las lenguas “angélicas”

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. [1Cor 13.1]

Muchos quieren decir que su lengua incomprensible (o sea, hablar u orar “en lenguas”) es una “lengua angélica”. Hay dos cosas que hemos de observar en cuanto a lo que dice 1Corintios 13 acerca de las lenguas angélicas. Primero que nada, en el versículo 1 Pablo no está diciendo que él hablaba en dichas lenguas. Observe la estructura gramatical y la forma de la conjungación del verbo en este versículo. Pablo está exagerando para ilustrar la suma importancia del amor. Vea 1Corintios 13.2 por ejemplo.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. [1Cor 13.2]

Pablo dice que “si entendiese todo los misterios y toda ciencia”. Pero, ¿entendió Pablo todos los misterios y toda la ciencia? Por supuesto que no. Luego él usa la misma estructura para exagerarse en cuanto a la fe, diciendo: “si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes”. Pero, ¿tenía Pablo toda la fe? ¿Trasladó Pablo montes? Por supuesto que no. Está exagerándose usando la conjugación del subjuntivo para destacar la gran importancia del amor.

Entonces, en el versículo 1, Pablo está diciendo que si pudiera hablar tanto en idiomas humanos como angélicos, no valdría nada si no tuviera amor. Sin embargo, tenemos que entender que Pablo no habló en “lenguas angélicas”. Esto es obvio por la estructura gramatical de la oración y también por la forma subjuntiva de la conjugación del verbo. Si habló en lenguas angélicas, tendríamos que decir que él también tenía toda ciencias (que era omnisciente) y toda la fe. Pero, no tenía ninguna de estas cosas; está exagerando para ilustrar lo que quiere decir acerca del amor (de hecho, el tema y el contexto de este pasaje es el amor, no las lenguas; así que, no debemos sacar doctrina acerca de la lenguas de aquí, sino que debemos aprender de la importancia del amor).

En segundo lugar, las lenguas angélicas son idiomas conocidos y entendidos por los hombres. Cuando los ángeles aparecen en la Biblia y hablan, los hombres les entienden perfectamente bien. Cuando los dos ángeles llegaron a Sodoma, Lot y los de su familia les entendieron cada palabra que dijeron. En Jueces 13, cuando el ángel de Dios habló con los padres de Sansón, ellos entendieron perfectamente bien cada palabra que les dijo. El ángel llamado Gabriel habló con el profeta Daniel en el capítulo 6 de su profecía. También habló con Zacarías, el padre de Juan el Bautista, y con María, la madre de Jesús, en Lucas capítulo 1. Todos conversaron con este ángels en hebreo. No perdieron el control de si mismos para hablar incoherentemente. Hablaron y conversonar con los ángeles con toda comprensión. Así es siempre en toda la Biblia. Cuando los ángeles aparecen en el mundo de los hombres para hablar con ellos, hablan un idioma conocido.

Cuando los hombres ven y oyen a los ángeles en el cielo, también entienden perfectamente bien lo que están diciendo. En Isaías 6 se registró la visión que este profeta tuvo de Dios. Él vio al Señor sentado sobre Su tron en el tercer cielo. Vio a varios serafines (criaturas celestiales) y cuando ellos hablaron, Isaías entendió lo que dijeron palabra por palabra. En el Libro de Apocalipsis, el Apóstol Juan fue arrebatado al tercer cielo, a la presencia de Jehová (Apoc 4.1-5). Allá en el cielo él oyó a los ángeles hablar en los capítulos 5, 7, 8, 10, 14, 16, 17, 18, 19, 21 y 22. Cada vez Juan entendió lo que los ángeles dijeron porque lo escribió en el Libro (el de Apocalipsis).

Las lenguas angélicas no tienen nada que ver con el fenómeno de hablar incoherentemente que hoy en día se manifiesta en ciertas iglesias. Hay más respaldo bíblico para decir que el idioma de los ángeles es hebreo. Trácelo a través de su Biblia y observe que cada vez que un ángel aparece, está casi siempre hablando con un judío. Los judíos hablan y entienden el idioma hebreo.

Los “gemidos indecibles” del Espíritu Santo

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. [Rom 8.26]

Otro pasaje que se usa menudo para tratar de respaldar la idea de hablar a Dios en una lengua incompresible es este de Romanos 8.26. Otra vez, todo el asunto se aclara cuando simplemente observamos lo que el versículo dice, no lo que alguien nos enseñó que decía. La explicación común es que el Espíritu habla a través de uno con estos gemidos indecibles que no pueden entender. Así que, “orar en el Espíritu” es hablar en lenguas extrañas (desconocidas e incomprensibles). El único problema con todo esto es que no tiene nada que ver con lo que el versículo dice.

En primer lugar, note que estos gemidos son “indecibles”. Esta palabra “indecible” quiere decir “indecible”. O sea, no se puede decirlo. ¿Cómo pretende uno “decir” (en cualquier lengua, comprensible o no) lo que es “indecible”, lo que no se puede decir? No tiene sentido. Si es indecible, es indecible y no se lo puede decir.

Además, vea el orden de la cadena de comunicación en Romanos 8.26. El Espíritu Santo intercede por nosotros porque no sabemos qué hemos de pedir. Entonces, nosotros oramos y el Espíritu Santo toma nuestras oraciones para llevarlas a Dios e interceder por nosotros. Él intercede “por” nosotros delante de Dios, no “a través” de nosotros para que nosotros habláremos al Señor. Este versículo no se trata de las lenguas extrañas de los Pentecostales porque lo que el Espíritu tiene que decir, no se puede expresar en palabra y, de todos modos, de lo dice directamente a Dios “por” nosotros y no “a través de” nosotros.

Esta explicación breve sirve para echar el fundamento por un estudio más detallado sobre este asunto de las lenguas (y también de las señales y prodigios en la Iglesia de hoy). El hablar incoherentemente en un servicio de una iglesia cristiana no tiene nada que ver con la Biblia, y mucho menos con el don de lenguas que se menciona en la misma. No obstante, puesto que esta experiencia está tan bien arraigada en el cristianismo, debemos analizarlo más a fondo para ver todo lo que la Biblia dice acerca de este asunto. Para este fin, le recomiendo que lean los estudios que mencioné arriba en los vínculos. ~Greg