¿Cuál es la relación del cristiano con la Ley de Dios — los Diez Mandamientos? Algunos dicen que los Diez Mandamientos formaron un pacto entre Dios e Israel sólo por la duración de la época de la Ley de Moisés. Después de la muerte y resurrección de Cristo (después del comienzo del Nuevo Pacto), los Diez Mandamientos no están en “vigencia” (especialmente para el cristiano).

En primer lugar, obviamente nadie tiene que guardar los Diez Mandamientos para ser salvo. Digo “obviamente” porque nadie, fuera de Jesús, ha guardado toda la Ley. Todos hemos violado por lo menos uno de los Diez Mandamientos por lo menos una vez, y con la primera infracción de la Ley somos culpables de toda ella (Stg 2.10 con Rom 3.10-23).

En segundo lugar, el uso legítimo de Ley hoy en día — su uso principal — es en el evangelismo. La Ley es buena y fue dada para los pecadores (1Tim 1.8-11), para darles conocimiento de sus pecados (Rom 3.19-20) y así llevarlos a Cristo (Gal 3.24) para la salvación por gracia por medio de la fe (no por obras; Ef 2.8-9).

Sin embargo, y en tercer lugar, la Ley tiene funciones en la vida del cristiano. Martín Lutero dijo que la Ley era como un espejo, un freno y una guía. Como un espejo le muestra al pecador qué tan sucio está para que corra a la cruz para la salvación (como vimos arriba). Pero después de la salvación la Ley sirve como freno (para mostrarnos lo que no debemos hacer; pensar en los frenos de un caballo) y como una guía (para mostrarnos lo que, sí, debemos hacer). El cristiano no “tiene que” guardar la Ley (como si fuera una obligación para “mantener” su salvación; Cristo lo salva y Cristo lo mantiene salvo — no es por obras). No obstante, el cristiano quiere guardar la Ley porque la Ley es simplemente una expresión del carácter de Dios. Puesto que el cristiano comparte la naturaleza de Dios (2Pet 1.3-4), tiene los deseos de Dios en su corazón. Creo que uno de los deseos piadosos que tenemos como los creyentes regenerados por el Espíritu (Tito 3.5) se expresa bien en Salmo 119:

¡Oh,  cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. [Sal 119:97]

Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos. [Sal 119:48]

Aborrezco a los hombres hipócritas; Mas amo tu ley. [Sal 119:113]

Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro,  y más que oro muy puro. [Sal 119:127]

Mira,  oh Jehová,  que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia. [Sal 119:159]

Y como en el primer Salmo, la delicia del verdadero cristiano es la Ley de Jehová (porque es una manifestación del carácter de Él):

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. [Sal 1.2]

El cristiano sabe que sólo Dios es bueno (Luc 18.19) y por esto la Ley de Dios es también santa, justa y buena (Rom 7.12, 16). Por lo tanto, amamos la Ley de Dios y queremos seguirla.

En cuarto lugar, es importante observar que cada uno de los Diez Mandamientos se repiten en el Nuevo Testamento, todos salvo uno (el día de reposo; esto sería el tema de otro artículo).

  1. Primer mandamiento acerca del politeísmo: Hechos 14.15.
  2. Segundo mandamiento acerca de la idolatría: 1Juan 5.21.
  3. Tercer mandamiento acerca de la blasfemia: Santiago 5.12 (con Col 3.8; 1Tim 1.20).
  4. Cuarto mandamiento acerca del día de reposo: El cristiano no guarda el día de reposo (Col 2.16 con Exod 31.13-17).
  5. Quinto mandamiento acerca de obedecer a los padres: Efesios 6.1
  6. Sexto mandamiento acerca del homicidio: 1Juan 3.15
  7. Séptimo mandamiento acerca del adulterio: 1Corintios 6.9-10 (ver: Mat 5.27-28)
  8. Octavo mandamiento acerca de hurtar/robar: Efesios 4.28.
  9. Noveno mandamiento acerca de mentir: Colosenses 3.9-10
  10. Décimo mandamiento acerca de codiciar: 1Corintios 10.6 (con 1Tim 3.3, 8; 2Ped 2.14).

Entonces, nadie puede decir que los Diez Mandamientos eran sólo para Israel durante la economía de Moisés. Hay muchos “mandamientos” para los cristianos en el Nuevo Testamento y los Diez (nueve, en realidad — no guardamos el sábado) sólo forman una parte de todas ellas. Alguien me desafió hace unos años a subrayar, usando un color distinto, todos los versículos en los escritos de Pablo (de Romanos a Filemón) que contienen un imperativo — un mandamiento, una orden. Hágalo usted y se sorprenderá de la cantidad de “mandamientos” que Dios espera que Sus hijos obedezcamos.

Si quiere leer más sobre este asunto de la relación del cristiano con la Ley, sugiero el libro del curso Descubir su misión.

Preste atención especialmente al mensaje Origien, naturaleza, atributos y fines de la Ley por Juan Wesley que se incluye como apéndice, empezando en la página 77 (es la página 85 del archivo).

Espero que esto nos ayude un poco a entender la función y el lugar de la Ley de Dios en nuestras vidas como cristianos.

~Greg