[La enseñanza que sigue es de Ray Comfort y forma parte de su Escuela de evangelismo bíblico–es la Lección #001. Usted puede ver esta lección en su totalidad, y varias otras de la escuela de Ray, en el sitio de La Voz Bíblica.]

¿Alguna vez pensaste …“debe haber una llave para alcanzar a los perdidos?”. Bueno, la hay. Pero lastimosamente está oxidada por la falta de uso. En la Biblia esta “llave” se llama exactamente así: Una “llave”, y su propósito es el de llevarnos a Cristo—abre la puerta a la salvación (la puerta del Salvador; Juan 10.9). Esta llave no sólo se ve en la Biblia; su uso se ve también a través de la historia cristiana para abrir las puertas del avivamiento. La mayoría de las iglesias de hoy ni siquiera sabe que existe. El problema es que se perdió alrededor del cambio del siglo, al transitar el siglo veinte. Las llaves tienen la mala costumbre de perderse.

Si analizamos la Biblia, veremos que Jesús usaba esta llave. También la usaba Pablo (Rom 3.19-20), Timoteo (1Tim 1.8-11) y Santiago (Stg 2.10). Esteban la usó cuando predicó su famoso mensaje a los líderes de la nación de Israel en Hechos 7 (Hech 7.53). Pedro usó la misma llave el día de Pentecostés para abrir la puerta y dejar en libertad a tres mil almas prisioneras. Jesús dijo que los intérpretes de la Ley habían quitado la llave, y aún habían negado usarla para que la gente entrara en el reino de Dios (Luc 11.52). Los fariseos, sin embargo, no la habían quitado pero, en vez de esto la habían deformado de tal manera que no funcionaba (Mar 7.8). Jesús la restauró a su forma real, tal como las profecías anunciaban de antemano (Isa 42.21). Satanás ha procurado que la iglesia moderna tenga prejuicios respecto a esta llave. Él la ha calumniado, abusado, torcido, y por supuesto la ha escondido—él la odia debido a lo que ella puede hacer. Tal vez estés ansioso de saber cual será esta llave. Te lo diré. Pero te pido que pongas a un lado tus tradiciones y prejuicios y que mires lo que la Palabra de Dios dice del tema.

En Hechos. 28.23 la Biblia nos dice que Pablo procuraba persuadir a sus oyentes “acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas”. Aquí encontramos dos efectivos medios por los cuales persuadir al incrédulo “acerca de Jesús”.

Echemos una mirada primero a los profetas: ¿Cómo pueden los profetas ayudar a persuadir a los pecadores respecto a Jesús? El cumplimiento de las profecías prueban la inspiración (y por lo tanto la autoridad final) de las Escrituras. Las predicciones de los profetas presentan un poderoso caso de la inspiración de la Biblia. Cualquier escéptico que lee las palabras proféticas de Isaías, Ezequiel, Joel, etc. o las palabras de Jesús en Mateo 24 no puede sino ser desafiado a pensar que este no es ningún libro común.

El otro medio por el cual el Apóstol Pablo persuadía a los pecadores acerca de Jesús era “la ley de Moisés”. La Biblia nos dice que la Ley de Moisés es buena si se usa legítimamente (1Tim 1.8-11). Fue dada por Dios como un ayo—un ayudante o un educador—para llevarnos a Cristo (Gal 3.24). Pablo escribió que él “no tendría conocimiento del pecado sino fuera por la ley” (Rom 7.7). La Ley de Dios (la Ley moral de los Diez mandamientos) es evidentemente la “llave del conocimiento” que Jesús habló en Lucas 11.52. Él estaba hablando a interpretes- quienes debieran haber enseñado la ley de Dios a los pecadores para que ellos recibieran el conocimiento del pecado y reconocer la necesidad del Salvador.

La profecía habla al intelecto de los pecadores, mientras la ley habla a su conciencia. La una produce fe (confianza) en la Palabra de Dios y la otra trae conocimiento del pecado en el corazón del pecador. La Ley es la “llave” que Dios dios para abrir la puerta de la salvación.

La Biblia dice en Salmo 19.7 que “la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Las Escrituras hacen bien claro que es la Ley que convierte el alma. Para ilustrar la función de la ley de Dios, pensemos por un momento la ley civil. Imagina si te dijera “tengo buenas noticias para ti: alguien ha pagado tu multa de 25.000 dólares por exceso de velocidad”. Probablemente reaccionarías diciendo: “¿Qué estas diciendo? Esas no son buenas noticias, pues no tiene sentido. Yo no tengo ninguna multa de 25.000 dólares por exceso de velocidad”. Las buenas noticias no serían buenas para ti, sino que serían como una tontería. Y mas que esto, sería ofensivo para ti porque estoy insinuando que has quebrado la ley, cuando tú no crees que lo has hecho.

Sin embargo, si la noticia te la expreso de otra manera, puede tener mas sentido: “Mientras tu estabas manejando hoy el radar de tránsito dejó registrado que pasaste a 70 km. por hora en una zona donde hay una escuela de ciegos. Allí había diez señales de tránsito que dejaban bien en claro que la velocidad máxima en esa zona es de 50 km. por hora, pero seguiste a 70 km. por hora. Lo que hiciste fue extremadamente peligroso y por esto la multa es de 25.000 dólares. La ley iba a tomar su curso cuando alguien que ni siquiera conoces paró el trámite y pagó la multa por ti. Eres muy afortunado”.

¿Ves como el decir primero lo que se ha hecho mal hace que las buenas noticias tengan sentido? Si no se da una clara instrucción de que has violado la ley, entonces las buenas noticias parecen una tontería; aun podrían ser ofensivas. Pero una vez que entiendes que has roto la ley, las buenas noticias llegan ser buenas en verdad.

Ahora de la misma manera, si nos acercamos a un pecador impenitente y le decimos: “Jesucristo murió en la cruz por tus pecados”, nuestro mensaje le parecerá como una locura y muy posiblemente le será ofensivo. El mensaje sería una locura porque no tendría sentido para la persona. La Biblia dice que “la predicación de la cruz es locura a los que se pierden” (1Cor 1.18). Y será ofensiva porque estamos insinuando que él es un pecador cuando él no cree eso de sí mismo, ya que él piensa que hay mucha gente que es mucho mas mala que él. Pero si tomamos el tiempo para seguir los pasos de Jesús, el mensaje puede tener mas sentido. Si abro la divina Ley, los Diez Mandamientos, y le muestro al pecador lo que precisamente él ha hecho mal, que él ha ofendido a Dios al violar Su Ley, entonces él llegará a ser como dice Santiago: “convicto por la ley como transgresor” (Stg 2.9), y las buenas noticias de la multa pagada no serán una locura, ni serán ofensivas, sino que serán “poder de Dios para salvación” (Rom 1.16).

Con esto en la mente miremos a algunas funciones de la ley de Dios para la humanidad. Romanos 3.19 dice: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios”. Así que una de las funciones de la Ley es la de cerrar toda boca, para que los pecadores dejen de decir que no son malos y que hay otros peores que ellos. Este no es el asunto en cuestión y la ley les cierra la boca de los pecadores que quiere justificarse a sí mismos. Y lo hace no sólo con los judíos sino con todo el mundo—la Ley deja a todos los hombres “bajo el juicio de Dios”.

Charles Spurgeon, el príncipe de los predicadores, dijo:

No creo que ningún hombre pueda predicar el evangelio si no predica la ley. La ley es la aguja, y tu no puedes tejer el hilo de seda del evangelio a través del corazón humano a menos que primero uses la aguja de la Ley para hacerle camino.

Comentario de Greg, el pastor de la Iglesia del Este:

Por favor, prepárese para la obra de evangelismo. Es nuestra misión de vida. Nosotros ofrecemos varios cursos gratuitamente en este sitio web. Si usted habla inglés, recomendamos la Escuela de evangelismo bíblico de Ray Comfort. Mark Cahill también tiene material muy, muy bueno.

Prepárese y luego vaya y busque a los pecadores inconversos para llamarlos al arrepentimiento para con Dios y a la fe en el Señor Jesucristo. Recuerde, una vez que estemos en el cielo… ¡No podremos testificar a nadie! Así que, aprovechemos la oportunidad ahora y llevemos a muchos con nosotros al cielo.