[Este artículo apareció primero en La Revista, Tomo 01, Número 01. Puede bajar el estudio completo de las Reglas aquí y también en el libro de Cómo estudiar la Biblia.]

¿Hay “reglas” en el estudio de la Biblia? ¡Por supuesto! Dios es un Dios de orden, entonces el Libro que Él escribió también tiene un orden. Hay que seguir las reglas para no “salir del orden” y tergiversar la Escritura.

Como un atleta tiene que competir según las reglas, así el estudiante de la Biblia también, porque si no lo hace, puede quedar eliminado del premio al final (de la recompensa en el Tribunal de Cristo). Las reglas del estudio bíblico nos marcan la cancha y nos enseñan los límites para que podamos “competir” (leer y estudiar la Biblia) con toda confianza. Algunas de las reglas son de sentido común, mientras que otras requieren un poco más de explicación e ilustración. La primordial-la que forma la base para todas las demás-es la regla del contexto:

Antes de preguntar qué significa un versículo, determine el contexto.

Básicamente, el “contexto” es lo que viene “con” el “texto” (con-texto). Fíjese en la importancia que el Apóstol Pedro le da a esta regla del estudio bíblico:

Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. [2Ped 3.16]

Uno “tuerce” la Palabra de Dios cuando saca versículos y pasajes fuera de su debido contexto y resulta en lo que se llama la “mala doctrina” (o peor: la herejía). Además, si uno tuerce la Biblia fuera de su contexto, quedará también con una aplicación torcida, y esto puede llegar aun a “la apostasía” (una desviación de la sana doctrina).

Hay varias otras reglas del estudio bíblico existen para ayudarnos a establecer el contexto de un pasaje bíblico. Por ejemplo, la regla de los tres grupos: La Biblia se escribió a tres grupos generales de personas (los judíos, los gentiles y la Iglesia). Debemos fijarnos en los destinatarios para establecer el contexto. ¿Es algo para los judíos, los gentiles o la Iglesia? También la regla de las tres aplicaciones básicas de la Escritura es esencial en la tarea de establecer el contexto. Pero, tenemos que dejar estos detalles para otro día.

Los primeros versículos de un capítulo o de un libro son sumamente importantes en esta tarea de establecer el contexto de un pasaje. Por ejemplo, el primer versículo del Libro de Santiago establece el contexto de todo lo que está escrito en dicha epístola:

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. [Stg 1.1]

Santiago escribió específicamente a los judíos, a las doce tribus de Israel, no a la Iglesia. Por esto, en su debido contexto, el contenido de Santiago es doctrina escrita directamente a los judíos, no a los cristianos. Entonces, cuando usted está leyendo o estudiando Santiago, antes de hacer cualquier aplicación personal, debe tomarlo todo en su debido contexto. ¡Está leyendo el correo de otros (el de los judíos)!

Otro ejemplo de esto sería el Libro de Hebreos. Por el título del libro ya sabemos que no es algo escrito directamente a los cristianos. Fue escrito y dirigido hacia los hebreos. Entonces, los cristianos debemos tomar todo el contenido de este libro en su contexto. Estamos leyendo el correo de otros, el de los hebreos.

¿Cómo se ve la aplicación de esta regla en la práctica diaria? Cuando usted está leyendo o estudiando un versículo o un pasaje que no entiende o que quiere entender mejor, fíjese en el contexto primero. Hágase la pregunta: ¿A quién está escrito este pasaje (este versículo, este libro)… a los judíos, a los gentiles o a la Iglesia? Si tiene que leer todo el capítulo para entender el contexto del pasaje que está estudiando, hágalo. Aun a veces es necesario leer el libro desde el primer capítulo hasta el pasaje en cuestión para entender bien el contexto. No siga adelante en sus estudios de un pasaje hasta que entienda bien el contexto. Hay que establecer el contexto primero. Recuerde: ¡Contexto! ¡Contexto! ¡Contexto! Es sumamente importante. Es primordial.

Si quiere estudiar más sobre cómo establecer el contexto, o más sobre todas las reglas del estudio bíblico, le invito a conseguir una copia de mi libro Cómo estudiar la Biblia. Está a la venta en la librería de la Iglesia del Este o puede bajarlo gratuitamente de este sitio web.