Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. [Rom 3.28]

Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. [Rom 4.5]

La fe que salva — el “creer” que Dios requiere de uno para regenerarlo y hacerlo nacer de nuevo — incluye el arrepentimiento. No es simplemente el hecho de aceptar intelectualmente cierta información — “creer” en Cristo con la mente. Tampoco es una experiencia emocional — “sentir” fe en el Señor. La fe salvadora incluye el arrepentimiento (la confesión de sus pecados delante de Dios y la decisión de apartarse de ellos).

La creencia de Cornelio (y los suyos) incluía el arrepentimiento para vida.

  • (Hech 10.43-44) Cornelio y los de su casa creyeron y Dios los salvó (le dio de Su Espíritu; los regeneró; los hizo nacer de nuevo).
  • (Hech 11.17-18) Creer en el Señor Jesucristo para salvación incluye el “arrepentimiento para vida”.

Pablo proclamaba la fe (la creencia) que incluía el arrepentimiento: Hechos 20.20-21.

  • (Hech 17.30-31) El llamamiento a la salvación es un llamamiento al arrepentimiento.
  • (Hech 17.34) Los que responden a este llamamiento (los que se arrepienten), “creen”.

Sin arrepentimiento, no hay salvación. Los que “sólo creen”, sin haberse arrepentido de sus pecados, han creído en vano — no son salvos.

Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. [Luc 13.3, 5]

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. [2Ped 3.9]

Le invito a ver este video de nueve minutos en EvangelismoBiblico.com para ver cómo guiar al pecador a un entendimiento de esta verdad.