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Un iglesia local no es independiente pero, sí, es autónoma. “Independiente” quiere decir que no tiene dependencia, que no depende de nada ni nadie más. Ningún cristiano, ni ninguna iglesia cristiana, puede decir esto porque somos un Cuerpo y miembros cada uno en particular. O sea, dependemos de la Cabeza, que es Cristo, y de los demás miembros (1Cor 12.27; Rom 12.3-8). Sin embargo un iglesia debe ser “autónoma” porque, según la Biblia, goza de “autonomía”.

Con “autonomía” queremos decir que una iglesia local tiene “independencia política”. En otras palabras, una iglesia bíblica se gobierna a sí misma, no por ninguna jerarquía ajena, ni por ninguna persona ajena que pretende controlarla desde afuera. Una iglesia, entonces, no es “totalmente independiente” porque forma parte del Cuerpo de Cristo. Pero en el contexto de su gobierno (la dirección de los asuntos de su vida y ministerio), cada congregación—cada iglesia local—es independiente (autónoma).

Algunos pasajes claves en este contexto son: Hechos 20.28-32 y Tito 1.5-9.

Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. [Hech 14.23]

Una vez que una nueva congregación tiene sus propios ancianos (líderes y pastores que también se llaman “obispos” en la Biblia), ya debe considerarse “autónoma” porque así es cómo Dios quiere que funcione:

Sin otra autoridad, jerarquía o persona encima de la iglesia controlándola o manejando sus asuntos internos.

Bosquejo del estudio:

  1. La autonomía de la iglesia local y las denominaciones.
  2. La autonomía de la iglesia local y “Diótrefes”
  3. La autonomía de la iglesia local es doctrina sana de la Biblia