Este domingo vamos a empezar un breve estudio sobre la “antropología” y espero que sea de mucha bendición a todos los que están siguiendo nuestra serie de la teología sistemática.

Quisiera que empiecen a pensar conmigo en “el hombre” — la criatura que Dios hizo a Su propia imagen.

¿Por qué hizo Dios al hombre?

Sabemos que la “independencia” de Dios es uno de Sus atributos incomunicables. Esto quiere decir que Dios no necesita nada ni a nadie. Él, en Sí mismo y por Sí mismo, es todo lo que Él necesita. Antes de Adán, Dios no se sentía solo y no necesitaba a un “amiguito”. Dios estaba plenamente contento antes cuando sólo Él existía, la Trinidad.

¿Por qué, entonces, creó al hombre? Dios hizo al hombre para una sola razón: Su propia gloria.

Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. [Isa 43.7]

Dios hizo al hombre para glorificarse a Sí mismo. Fuimos creados para glorificar a Dios. En esto vemos que Dios nos hizo con propósito. Si vivimos para este propósito (si vivimos conforme al propósito de Dios en hacernos), además del gran privilegio de glorificar al Creador, hay un beneficio enorme para nosotros: Gozo.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. [Sal 16.11]

¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. [Sal 73.25-26]

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. [Sal 84.10]

Como decían algunos hermanos en el pasado: “El fin principal y más elevado del hombre es glorificar a Dios, y gozar de Él (o deleitarse en Él) para siempre”. Así es la “vida abundante” que Cristo Jesús prometió a los santos en Juan 10.10.

Esto (nuestro gozo de “deleitarnos” en Dios) se debe al carácter de Dios: Sobre todo lo demás Él es bueno, misericordioso y bondadoso. Él es amor. Piénselo: Una vez en Su presencia, nunca querremos salir porque ahí porque estaremos en Su perfecto amor incondicional y allá encontraremos el gozo pleno. ¡Y Dios se glorifica en que nos gozamos y que nos deleitamos así en Él porque esto magnifica cómo Él es (bueno, bondadoso, generoso… amor)!

Dios es independiente; no tuvo que hacer al hombre pero lo creó, y lo hizo con propósito: Lo hizo para glorificarse a Sí mismo.

Hay mucho más que vamos a estudiar en la “antropología” (la doctrina del hombre). Espero que usted pueda llegar el domingo para estar con nosotros y si no, ojalá que tenga tiempo para escuchar el audio del mensaje que estará aquí en este sitio después. Esta es una doctrina sumamente importante porque nos muestra cómo Dios nos hizo, cómo somos, cómo Dios nos ve y cómo podremos llegar a ser en el Señor Jesucristo.