El Señor permite las aflicciones, las tribulaciones, las pruebas y los problemas en nuestra vida con el fin de santificarnos. Sólo a través de las aflicciones es que nuestro verdadero carácter sale a relucir.

En el caso de Job, él tenía la tendencia a llevar una vida santa. Job amaba la justicia y vivía conforme a esa justicia. Sin embargo, tenía a Satanás en su contra y este capítulo es uno de los que describen una de las facetas más reales del diablo. La justicia de Job fue la característica más importante para que el enemigo quisiera destruirle.

Dios permite que Satanás probara a Job quien a través de su prueba aprendió que el hombre no es nada y que Dios lo es todo y al igual que Job, no debemos de ignorar las maquinaciones del enemigo.

Siempre tratamos de buscar un título para nuestro mensaje que sea inspirador, motivador, que nos llene de esperanza y seguridad. Pero, no debemos de ignorar que cada día estamos “Viviendo con el Enemigo”. Esto no suena muy motivador, ni tampoco esperanzador, ni mucho menos nos llena de mucho gozo. Pero, esa es la realidad de cada cristiano.

Cada uno, si nos hemos arrepentido de nuestros pecados y si somos seguidores de Cristo; una sola cosa tenemos seguro, estamos “Viviendo con el Enemigo”. Dice la Biblia que nuestra lucha no es contra sangre y carne sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo. Si no debemos de ignorar que estamos “Viviendo Con El Enemigo”, hay tres aspectos que vamos a ver en Job Capítulo 1:

  • El objetivo del enemigo, versículos 1-5,
  • La obra del enemigo, versículos 6-19 y
  • La victoria sobre el enemigo, versículos 20-22.

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