Los cristianos sabemos que la Biblia dice que el Señor Jesucristo es Dios en la carne. Esto es tan claro en la Escritura que no cabe duda.  Antes de Su “encarnación” (antes de nacer de una virgen), el Hijo de Dios “era Dios”.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. [Juan 1.1]

Esto forma parte de la doctrina de la Trinidad: Que Dios (un Ser) existe en tres Personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Cada una de las tres Personas es Dios, total y plenamente Dios. Cuando el Hijo de Dios nació de una virgen, siguió siendo Dios.

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria. [1Tim 3.16]

Sus enemigos reconocieron el hecho: Cristo dijo que era Dios (que el Dios “Yo Soy” del Antiguo Testamento) y por esto querían matarlo.

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. [Juan 8.58-59]

Sus seguidores lo reconocieron mientras que Jesús estaba todavía en la tierra. Tomás dice claramente lo que todos sabían: Jesús es Dios (y fíjese bien en el pasaje que sigue porque Cristo no le corrige cuando se lo dice; o sea, Cristo aprobó lo que Tomás dijo, que Él era Dios).

Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! [Juan 20.27-28]

Después de Su ascensión al cielo (desde Hechos 1 hasta hoy día) el hecho no cambió: Jesucristo es Dios, el Todopoderoso.

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.  [Apoc 1.8]

Por lo tanto, podemos declarar sin duda que el Hijo de Dios (Jesucristo) es Dios, siempre ha sido Dios y siempre será Dios.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. [Heb 13.8]

Él es Dios y por lo tanto es “inmutable”—no cambia nunca en lo que “es” (en Su Ser; en lo que “es” como Dios).

Esto quiere decir que Jesucristo no es un “dios engendrado”.

Este error (que es también una herejía) existe en las religiones falsas como la de los Testigos de Jehová, que creen que Dios Padre “creó” al Hijo en la eternidad pasada. Dicen que Jesucristo es un dios, pero no es “el Dios”.

Hay que tener mucho cuidado con este asunto aun entre los maestros conservadores porque desde el Concilio de Nicea (un concilio de la Iglesia Católica Romana) ha existido la idea filosófica que el Hijo de Dios fue (¿era? ¿es?) “eternamente engendrado” del Padre. El resultado de aquel concilio fue lo que se llama hoy “el Credo Niceno” y supuestamente fue una afirmación de la Trinidad, pero lo que afirma es la herejía de que el Hijo de Dios es “engendrado” (o sea, que tiene comienzo):

Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles.

Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos.

Y en el Espíritu Santo.

A quienes digan, pues, que hubo cuando el Hijo de Dios no existía, y que antes de ser engendrado no existía, y que fue hecho de las cosas que no son, o que fue formado de otra substancia o esencia, o que es una criatura, o que es mutable o variable, a éstos anatematiza la iglesia católica.

Obviamente, para el estudiante de este concilio (y de la historia de la Iglesia), los que sacaron este credo querían afirmar la ortodoxia, que Dios es Uno, pero que existe en tres Personas distintas. Sin embargo, por su elección de palabras, abrieron un puerta para la herejía de que Jesucristo fue “engendrado” (aunque trataron de evitar esta tergiversación diciendo que el Hijo no fue “hecho”). La palabra “engendrar” significa que lo que fue engendrado no existía antes y que en un punto dado, fue “engendrado”. Y no se puede esquivar este problema diciendo que el Hijo de Dios fue (¿era? ¿es?) “engendrados eternamente” porque esto es una contradicción de términos El término engendrar implica un comienzo, que es contradictorio a “eternamente”.

¿De dónde vino esta confusión? Vino de la Biblia, pero como siempre vino de la Biblia tergiversada por no comparar la Escritura con la Escritura y tomar los pasajes en sus debidos contextos, dejando que la Biblia diga lo que dice (sin que metamos nuestras propias ideas e interpretaciones).

Aquí están los pasajes que causan la confusión (puede ser que alguien quiera meter otros pasajes en este asunto, pero con los que siguen podemos tratarlo bien y aclararlo):

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. [Sal 2.7]

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. [Juan 1.14]

Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? [Heb 1.5; una cita de Salmo 2.7]

Los que muchos quieren hacer que ubicar el “decreto” de Jehová (Sal 2.7) en la eternidad pasada y decir que en aquel entonces (en la eternidad pasada), el Hijo fue (¿era? ¿es?) engendrado eternamente. Pero, ¿cómo es que alguien puede ser “engendrado eternamente”? Los dos términos se contradicen. O fue engendrado y tuvo un comienzo o es eterno. Punto. No hay otra opción y no hay manera de combinar los dos conceptos.

La solución, como siempre, se ve muy claramente cuando tomamos los pasajes en su contexto y dejamos que la Biblia se explique a sí misma. Leamos el pasaje de Hebreos 1 otra vez, pero ahora con el siguiente versículo.

Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. [Heb 1.5-6]

El sentido obvio de este pasaje (y por lo tanto del pasaje que se cita en Salmo 2.7) es que el Hijo de Dios llegó a ser “engendrado por el Padre” cuando el Padre “introduce al Primogénito en el mundo”. O sea, fue engendrado por el Padre en el viente de la virgen María (por un milagro de Dios Padre; Luc 1.35).

Este sentido es obvio porque tanto el Salmo 2.7 como Hebreos 1.5 dicen que Cristo fue engendrado por el Padre “hoy”. Tomó lugar dentro del tiempo y no antes—o sea, no durante la eternidad pasada.

Según Juan 1.14, Cristo es el “Unigénito” no porque fue “engendrado” en la “eternidad pasada” sino porque es el Único que nació físicamente por la obra del Padre (por medio del Espíritu Santo; Luc 1.35).

Entonces, todos estos pasajes se refieren al “día” (en el tiempo, no en la eternidad) cuando el Padre (por medio de Su Espíritu) “engendró” a Jesús en el vientre de María (por un milagro, no por “relaciones” como enseñan lo mormones y otras sectas falsas; otra vez: Luc 1.35). En este sentido, Cristo es el “Unigénito” del Padre porque el Padre no ha “engendrado” a nadie más como “engendró” a Jesús en el “día” de Lucas 1.35.

Entonces, a fin de cuentas, no es nada tan difícil que tengamos que sacar todo un “credo filosófico” para solucionarlo con frases contradictorias como “engendrado eternamente”. El Padre engendró “hoy” (el día de Lucas 1.35)  a Jesús—a la “humanidad” del Hijo de Dios.

El Hijo de Dios es inmutable (es el mismo hoy, como ayer y para siempre)—no fue “engendrado” nunca porque Él es Dios eterno e infinito. Sin embargo Su humanidad, sí, tuvo un comienzo dentro del espacio y el tiempo: Un “día” el Padre “engendró” a Jesús en el vientre de María. Así es, de fácil. No hay por qué complicar la cosa.

Ahora, cuando el Padre “engendró” a Jesús en el “día” de Lucas 1.35, ¿se le perdieron al Hijo de Dios algunos de Sus atributos divinos? ¿Dejó de ser Dios total o parcialmente? Este es otro asunto problemático que debemos analizar un poco y se llama “la teoría kenótica” (esté esperando otro artículo esta semana sobre este tema, la teoría kenótica).