Nos encontramos leyendo el libro de Jeremías. Este libro contiene tanto historias como profecías relacionadas con los últimos años antes de la invasión babilónica que significó el final de la época de los reyes y el inicio de los 70 años de cautiverio.

Queremos estudiar cuál era la voluntad de Dios para con Su pueblo (Israel) en ese momento, y qué buscaba lograr. Veremos que el plan de Dios ya había sido revelado a través de la Ley y los profetas, pero aún así la mayoría del pueblo no quiso atender la voz de alerta y perecieron.

Escuchar es prestar atención a lo que se oye; es aplicar el oído para oír algo, atender a un aviso, consejo o sugerencia. Por su parte, atender es aplicar el entendimiento, prestar atención, tener en cuenta, considerar u ocuparse en algo. Uno puede oír sin escuchar. Más aun, puede escuchar y no atender. Esto fue lo que les pasó a muchos israelitas en aquel tiempo, y lo que le pasa a millones hoy día.

Ya la Palabra de Dios ha sido dada a los hombres, pero estos no quieren escuchar ni atender a Su llamado. Hay un juicio futuro que se aproxima para cada ser humano, y dos caminos que podemos elegir. Al igual que en los días de Jeremías, la obediencia (escuchar y atender) a la sabiduría de Dios es indispensable hoy para salir bien librado de lo que viene.

Descargar el mensaje: Notas del MensajeAudio en MP3 | Video en MP4.