Esté dispuesto a ayunar por la misión.

Hemos ya pasado la mitad de la Lectura Bíblica 2011. Hace unas semanas dejamos atrás los libros poéticos y entramos en los proféticos. Durante la semana 30 de la lectura, leímos Isaías del capítulo 45 al 62.

Isaías es un libro que nos muestra a Jehová como Rey que gobierna toda la historia de la humanidad. Él conoce todo lo que es desde el principio, y también sabe el final de las cosas.

Como parte de estas instrucciones para el pueblo de Israel (“la casa de Jacob”), Isaías 58.1-12 es una corrección relacionada con la práctica del ayuno. Hoy en día es común que las personas de diferentes iglesias practiquen ayunos con diversos fines y propósitos, asumiendo que es una disciplina piadosa.

Sin embargo al igual que en cualquier área de nuestra vida, es importante que nos acerquemos a escudriñar la Biblia para ver lo que tiene que decirnos con respecto al ayuno, porque sino podríamos estar cayendo en prácticas que son simplemente tradiciones de hombres, o torciendo un concepto bíblico para entenderlo de una manera equivocada.

Alguna gente piensa que acompañando su oración con ayuno logran “convencer mejor” a Dios para que les responda positivamente sus oraciones. Otros ayunan porque esto los hace sentirse “espirituales”, o creen que de esta forma se purifican. Pero realmente ¿qué dice la Biblia?

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