Hasta hoy hemos visto la vida de dos profetas mayores, Isaías, el que respondió “Heme aquí envíame a mí” y a Jeremías, el profeta que dejó al descubierto su debilidad argumentando que era niño y que no sabía hablar. Sin embargo, en ambos casos Dios les provee el conocimiento y la forma en que ellos debían dar el mensaje de Dios.

Ahora vamos a ver el llamado de otro profeta: Ezequiel. Pero, antes de entrar en los detalles en cuanto a Ezequiel, vamos a hablar un poco acerca de este periodo en el cual Dios se provee de profetas para llevar a cabo Su obra.

Después que el pueblo de Israel había sido liberado de los egipcios y establecido como nación en la tierra prometida; por su pecado y constante idolatría Dios les había entregado nuevamente a sus enemigos. A este tiempo se le conoce como el periodo de la Cautividad. Los pueblos de Israel y Judá, han estado cautivos desde el año 606 a.C. en distintas épocas.

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