Un lema que se usa mucho en nuestra iglesia en estos días es este:

Evangelizar para hacer discípulos. Discipular para hacer evangelistas.

Fuimos hoy al centro (a la Avenida Central de San José, Costa Rica) para evangelizar. Repartimos tratados, hablamos con la gente y uno predicó al aire libre. ¿Qué queríamos lograr? Queríamos “hacer discípulos” y uno hace un discípulo evangelizando — llamando a los pecadores al arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El evangelismo bíblico resulta en un discípulo — un seguidor de Cristo.

¿Qué queremos lograr con el discípulo (el nuevo convertido)? Queremos establecerlo en la fe (la sana doctrina) y entrenarlo para la misión de “ir y hacer un discípulo”. ¡Queremos ayudarle a llegar a ser un “discipulador evangelístico”! En la foto arriba, el hombre predicando se llama Andrés y lleva sólo unos dos o tres meses con nosotros, pero está creciendo en el discipulado. Está aprendiendo mucho en los estudios bíblicos, pero también está yendo a la calle casi cada semana para evangelizar (para buscar a su propio discípulo). Hoy predicó el evangelio al aire libre por primera vez. Vea lo que Dios puede hacer con alguien que simplemente quiere confiar en Cristo, someterse a Su voluntad y cumplir con la misión:

Después de la prédica nos quedamos un par de horas más en la Avenida Central para repartir tratados y testificar a la gente que tenía tiempo (e interés) para hablar.

Estábamos usando el billete de un millón de dólares porque es muy llamativo y sirve mucho para entrar de una vez en una conversación sobre el evangelio (“¿Puedo hacerle la pregunta del millón?”). Si quiere escuchar algunas de las conversaciones que yo (Greg) tuve con la gente esta tarde, aquí están tres.

  • Victor. Yo estaba casi seguro que Victor era un falso convertido, entonces hablamos un rato, pero él insistía en que era salvo. ¡Qué bueno!
  • Javier. Un joven que habló conmigo un poco, pero después de llegar al conocimiento de sus pecados personales, el juicio y su condenación… tenía ganas de irse.
  • Omara. Una señor que no tuvo mucho tiempo para hablar conmigo, entonces le hice dos preguntas rápidas para tratar de ayudarle a pensar en la eternidad. Después le di un tratado.

Nuestra misión de vida es la de hacer discípulos. Esto quiere decir que vamos a evangelizar (para hacer el discípulo) pero que luego vamos a discipular a los nuevos convertidos para que puedan ir con nosotros a hacer lo mismo. No es difícil, pero sí requiere compromiso y sacrificio.

Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo… Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. [Luc 14.25-33]

Pero recuerde… ¡En 100 años valdrá toda la pena!

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. [2Cor 4.16-18]