Si usted quiere más ayuda en cuanto a cómo implementar el discipulado bíblico en su propia vida, nosotros recomendamos el libro El discipulado personal por Christopher Adsit. Es un manual completo y práctico de cómo hacer un discípulo usando cualquier material, no sólo el de nosotros. Este libro le enseñará a cómo hacer un discípulo con base en los niveles de crecimiento, en vez de tratar de hacerlo con base en el material. Cuando nos enfocamos sólo en el material, hacemos “académicos” y no discípulos. El Sr. Adsit enseña claramente a cómo evitar este problema y así cumplir con la misión de “hacer discípulos”.

Este sistema es bastante completo, pero siendo tal es también bastante complicado. Estamos trabajando en simplificarlo un poco, especialmente en el área de los “formularios de control”. El autor usa muchos esquemas y tablas en varias hojas, y es muy complejo.

Además, me parece que este sistema puede ser una mejor herramienta en el desarrollo de líderes durante las últimas etapas del discipulado bíblico. Hay varios cuestionarios y formularios que sirven para evaluar en donde está uno en su crecimiento espiritual y saber qué es lo que todavía le falta en su desarrollo.

Así que, una vez que tengamos algo, lo subiremos aquí y les avisaremos. ~Greg

De la introducción del libro:

¿Hacer discípulos? No es tan difícil. Aquí hay unas cuantas ideas prácticas.

Primero, llegar a ser omnisciente. Teniendo “todo-conocimiento” usted puede identificar fácilmente donde está el cristiano en su peregrinar hacia la madurez espiritual.

En segundo lugar, hágase maestro de la predestinación para que usted pueda trazar un eficiente camino para él. Claro, su propia “agencia moral gratis” puede darle problemas, pero si él se dedica a usted en cuerpo, alma y espíritu,sus dificultades serán mínimas.

Después, llegue a ser omnipresente. Si usted está con él cada momento de cada día, usted puede ayudarlo a través de la variedad de experiencias. De hecho, el mejor plan sería enviarlo directamente al cielo, a un ambiente perfectamente adecuado para el crecimiento espiritual.

Ah, y no se olvide tener una provisión infinita de amor, paciencia, tiempo y energía.

Se está dando cuenta qué tan difíciles de obtener son estos atributos–-en ninguna parte los encontramos sólo en la Trinidad. Y para aquellos de nosotros que no los tenemos, ayudar a otra persona a crecer espiritualmente puede ser un poco complicado. Muchos de nosotros vemos las necesidades de los cristianos que están a nuestro alrededor y deseamos extenderles una mano de ayuda para que maduren espiritualmente. Pero cuando viene el tiempo de lanzarnos, tropezamos. Debemos, identificar las necesidades específicas de un cristiano joven, decifrar cómo ayudarlo a que reconozca esas necesidades, lidiar con una variedad de personalidades y niveles de compromiso, determinar exactamente qué decir y hacer (como encenderlo, no apagarlo), tratar de escoger los materiales que debemos usar y reconocer cuánto de esto es mi trabajo y cuánto el del Espíritu Santo . . . con razón dudamos.

La mayoría de nosotros podemos pensar en unas cuantas estrategias – tal como: ”Llevarlo a la iglesia”; “Introducirlo a la Biblia”; “Enseñarle sobre la oración.” ¿Pero, qué hago para llevarlo a lo específico? ¿Qué debo hacer cuando nos reunamos el próximo martes a las 11:45? Y después de que comience a ir a la iglesia, lea la Biblia y ore, ¿qué más se supone que debería hacer? ¿Puedo motivarlo a que profundíce y amplíe su relación con Dios, para que continúe con Él por largo tiempo?

Preguntas como estas son las que este libro busca contestar. Usted descubrirá las primeras doce cosas para hacer con un nuevo cristiano. En lugar de confiar en un proceso “orientado en los materiales”, usted aprenderá cómo crearle a una persona un perfil espiritual y un programa hecho a la medida que le calce a su modo de ser y a sus necesidades. Usted verá qué es lo que la Biblia tiene que decir acerca de un proceso espiritual de crecimiento a largo plazo, y cómo puede usted calzar en él. Usted aprenderá cuales son los roles importantes del Espíritu Santo y del cuerpo de Cristo en el proceso discipulador. Usted se beneficiará de un conocimiento práctico de los discipuladores alrededor del mundo. Y tendremos un poco de diversión a lo largo del camino.

Antes de que demos inicio, quisiera encender algunas llamas para captar su atención y aclarar su camino.

Primero, este libro no es “superficial”. He tratado de mantenerlo interesante y fácil, pero no es una lectura liviana. Es un manual de sobrevivencia. Usted lo lee una vez, cuando está en su casa en su silla preferida, para obtener el panorama completo, después se regresa y lee otra vez las partes pertinentes cuando se siente perdido en el bosque. También encontrará instrucciones paso a paso para usar las herramientas que usted tiene a su disposición.

Segundo, me estaré refiriendo a las personas que usted está tratando de ayudar como “su discípulo,” pero usted debe reconocer desde el principio que él o ella no es realmente su discípulo. Nuestro objetivo es ayudar a que esa persona llegue a ser discípulo de Jesucristo, no suyo o mío. ¡Qué estancado y confuso estaría este mundo si sólo hiciéramos duplicaciones de nosotros mismos! Este planeta no necesita otro yo, pero de seguro podría aceptar a unas cuantas personas como Jesús, y eso es lo que aspiramos producir.

Aún esta frase es incorrecta. Nosotros no producimos nada. En 1 Corintios 3:7 leemos: “Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer.” Dios es el que dirige el espectáculo. Nosotros somos herramientas en Sus manos – nada más, nada menos. Algunos que han sido discipuladores se les ha escapado este punto y han tratado de imponerse como gurús, esperando el compromiso y la obediencia que está reservada sólo al Señor Jesucristo. Esté atento a esa trampa – servimos a un Dios celoso.

Tercero, donde quiera que me refiera en este libro al discípulo, usaré el género masculino. Usted puede notar que este libro es ya suficientemente largo sin aumentarle más volumen escribiendo constantemente “él o ella”. Por favor entiendan que estoy usando el pronombre genérico “él” e interprételo de esa manera.

Tan útiles como pueden ser, la omnisciencia y la omnipresencia son herramientas que nunca usaremos en el discipulado. Pero no deje que eso lo desanime. Dios ha provisto a Su Iglesia con “todo lo que pertenece a la vida y a la verdad”1 para que cada uno de nosotros podamos ser efectivos en el involucramiento del “equipar a los santos en el trabajo del servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”2 Desde que Dios se propuso hacer esto, nos capacitó para hacerlo.

Mi oración es que este libro sea una herramienta útil en sus manos mientras Él le equipa a usted para que usted equipe a otros. ~Christopher Adsit