Muchos cristianos no saben cómo entender bíblicamente este asunto del día de reposo y el sábado. Aun los que usamos la Ley para evangelizar hemos tenido que contestar preguntas acerca del cuarto mandamiento, el de “guardar el sábado” como un día de reposo. ¿Será para nosotros hoy en día o no? Y si no, ¿por qué? (todos los demás mandamientos tienen una aplicación para hoy).

Primero que nada quisiera decir que la primera vez que Dios manda a un hombre (o pueblo / grupo étnico / nación) a guardar el sábado (el séptimo día de la semana) como un día de reposo fue en el Libro de Éxodo, en el contexto de la Ley de Moisés. Antes de esto no vemos ningún mandamiento ni instrucción acerca de guardar el sábado como día de reposo. En Génesis 2.1-3 Dios (no el hombre) reposó el séptimo día. Este pasaje no es ningún mandamiento para ningún hombre y no es ningún patrón que “tenemos que” seguir (porque si fuera un patrón para alguien, sería un patrón para Dios porque fue Dios Quien reposó y no el hombre). Entonces, Génesis 2.1-3 no es ninguna base bíblica para enseñar que el hombre debe guardar el sábado como día de reposo (fue Dios, no el hombre, Quien reposo aquel primer día de la primera semana de la creación).

Yo escribí un poco acerca de este asunto en mi libro El estudio de los sietes, en el capítulo 7 que trata de los siete pactos (ver la página 242 y en adelante). Aquí está aquella explicación y espero que sirva para aclarar cualquiera duda que alguien tenga sobre este asunto.

El día de reposo: La señal del pacto de Moisés

Una señal entre Dios y los hijos de Israel

El día de reposo (el rito de guardar santificado el sábado, el séptimo día de la semana) es una señal entre Dios y los hijos de Israel. El siguiente pasaje es un poco extenso, pero vale la pena meterlo todo aquí y hacer unos comentarios sobre lo que dice porque hay algunos en el cristianismo (como los “adventistas del séptimo día”) que insisten en que el día de reposo es para nosotros hoy en la Iglesia. Al fijarnos en lo que dice el pasaje de plena mención del día de reposo, es obvio que no es así.

12 Habló además Jehová a Moisés, diciendo:
13 Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros [¡los hijos de Israel!] guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros [¡los hijos de Israel!] por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.
14 Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros [¡los hijos de Israel!]; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.
15 Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera [¡de los hijos de Israel!] que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.
16 Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel [¡los hijos de Israel!], celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo [¡es un pacto con los hijos de Israel!].
17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel [¡los hijos de Israel!]; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó. [Exod 31.12-17]

Dios no puede ser más claro en que el día de reposo —el guardar santificado el séptimo día de la semana— es para Israel, no para la Iglesia, ni para los gentiles. Desde este pasaje en adelante, entonces, el día de reposo es únicamente para los hijos de Israel (para los judíos, para los descendientes físicos de Jacob). Y aunque el pacto de Moisés no es perpetuo, la señal del día de reposo, sí, es para siempre (Exod 31.16-17). Entonces, aunque Israel violó el pacto de Moisés, la señal del día de reposo todavía les pertenece a ellos. Dios le dio a Israel esta señal del día de reposo como un recordatorio de Su gran obra de sacarlos de la tierra de Egipto (y los sacó para entrar en pacto con ellos: Exod 19.4-6).

Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. [Deut 5.15]

Así que, el día de reposo es para el judío. Es una señal del pacto que Dios estableció con ellos a través de Moisés.

Uno de los diez mandamientos para Israel

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. [Exod 20.8-10]

Puesto que el día de reposo forma parte de los diez mandamientos, a veces causa cierta confusión entre los cristianos. Sabemos que los diez mandamientos forman una ley moral, una ley que también está escrita en el corazón de cada ser humano y por lo tanto debemos usarla para evangelizar.

Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. [1Tim 1.8-11]

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. [Gal 3.24]

Además, como dijo Martín Lutero, la ley moral de Dios en los diez mandamientos sirve como un freno y una guía para nosotros. Nos “frena” al viejo hombre con sus deseos pecaminosos y nos guía en el camino de la santidad (porque nos muestra lo que Dios espera de nosotros).

Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. [1Ped 1.16]

Lo que tenemos que entender con el cuarto mandamiento (el del día de reposo) es que nosotros no guardamos ese mandamiento como si fuera una “ley ceremonial”. La ley ceremonial (guardar el día—el periodo de 24 horas—como un rito religioso) pertenece “perpetuamente” a Israel. Esto es exactamente lo que Dios dijo en Éxodo 31.12-17.

El cuarto mandamiento (el de guardar el día de reposo) es el único de los diez que no se repite en los escritos de Pablo. No es un mandamiento de “moralidad” sino de ceremonia. La “moralidad” de este mandamiento es la de guardar un día en siete para alabar a Dios y mostrarle su agradecimiento por todo lo que le dio durante la semana. Según el patrón de las iglesias después de la resurrección de Cristo, los cristianos hacemos esto los domingos.

Puesto que este asunto siempre causa confusión debido a la enseñanza de varias sectas falsas, vale la pena ver lo que dice la Biblia acerca del día de reposo.

El día de reposo no es para la Iglesia

El Apóstol Pablo es muy claro en que el día de reposo (guardar el séptimo día de la semana) no es para la Iglesia.

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo. [Col 2.16]

Guardar el día de reposo es confusión y esclavitud para un cristiano.

Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. [Gal 4.9-10]

Nuestro reposo es en una Persona, no en un día.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. [Mat 11.29-30]

Así que, nuestro reposo es espiritual, porque nuestro reino es espiritual. No es un reposo físico como el de los judíos quienes participaban en un reino físico y no espiritual. El día que un cristiano debería apartar para el Señor, para congregarse, adorar al Señor y escuchar la predicación y la enseñanza de la Biblia es el primer día de la semana, el día después del día de reposo. O sea, nuestro día es el domingo.

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. [Mat 28.1; al reunirnos el primer día de la semana, los que tenemos vida nueva celebramos la resurrección de Cristo Jesús, la fuente de nuestra nueva vida]

El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. [Hech 20.7]

Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. [1Cor 16.2]

Decir que el día de reposo es para el cristiano es robarle al judío lo que Dios le dio únicamente a él (Exod 31.12-17). Una “iglesia” que guarda el día de reposo es una secta falsa—es lo que la Biblia llama una “sinagoga de Satanás”.

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. [Apoc 2.9]

El día de reposo no es para los gentiles

Para terminar este asunto del séptimo día, hemos de entender que el día de reposo (el sábado) tampoco es para el gentil (el que no es judío, ni cristiano). Los gentiles no recibieron la ley como los judíos. Así que, puesto que el día de reposo forma parte de la ley (el pacto de Moisés), no es para los gentiles.

Porque todos los que sin ley [gentiles] han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley [judíos] han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos. mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos. [Rom 2.12-15]

La ley que está escrita en el corazón del gentil es la ley moral y no hay más “moralidad” en guardar un día sobre otra. Lo que Dios quiere es “un día en siete” para mostrarle agradecimiento.

El día de reposo es únicamente para Israel, los judíos, los descendientes físicos de Abraham, Isaac y Jacob. No para nadie más. Decir lo contrario es decir que Dios mintió (ver otra vez Éxodo 31.12-17 y los comentarios arriba).