El error de Apolos

¿Tenemos que bautizarnos en agua para ser salvos?

En términos teológicos la doctrina que enseña que uno tiene que bautizarse en agua para ser salvo es lo que se llama “la regeneración bautismal”—que uno recibe la regeneración por el Espíritu Santo (el nuevo nacimiento) por haberse bautizado en agua. Los que enseñan esto muy a menudo toman versículos como los siguientes para enseñar que alguien tiene que bautizarse en agua para ser salvo.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. [Mar 16.16]

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. [Hech 2.38]

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? [Rom 6.3]

Esto, por supuesto, es una herejía porque durante la época de la Iglesia (hoy en día), la salvación es por gracia por medio de la fe y el Nuevo Testamento es muy, muy claro en que no es por obras (ninguna obra que nosotros hacemos).

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. [Ef 2.8-9]

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, [Tito 3.5]

Pero, ¿qué hacemos con los pasajes como Hechos 2.38 que parecen enseñar claramente que uno tiene que bautizarse en aguar para ser salvo? Hay un pasaje que nos ayuda bastante a entender este asunto porque los que hoy en día enseñan que uno tiene que bautizarse en agua para ser salvos, han caído en “el error de Apolos”: Hechos 18.24-28. En este estudio analizamos el bautismo en agua desde una perspectiva bíblica usando el “error de Apolos” como una base para nuestro estudio.

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Predicado el domingo 28 de diciembre de 2008.