El Discipulado

En esta sección hemos publicado todos los materiales que utilizamos en nuestra iglesia para ayudar a los discípulos de Cristo en su proceso de conformarse a la imagen del Maestro.

Siéntase en la libertad de descargar y estudiar estos cursos sin ningún compromiso; los hemos puesto a disposición del público gratuitamente. Ya sea que usted los esté revisando en forma individual, o tanto mejor si en su iglesia desean utilizar este material como sistema de formación, nos gustaría tener noticias suyas y de su crecimiento en el Señor.

Igualmente, si tiene alguna consulta respecto a la forma de usar este material, o al contenido en sí, escríbanos y en la medida de nuestras posibilidades estaremos respondiendo sus dudas.

La Teología del Discipulado

Antes de empezar a usar nuestros cursos bíblicos de formación, es importante que comprenda lo que dice la Biblia acerca del discipulado del cristiano, para evitar algunos errores comunes que se cometen hoy en día.

Por favor, revise el siguiente vídeo donde el pastor Simón Sánchez habla acerca de la Teología del Discipulado. Este estudio fue realizado originalmente por el pastor Gregory Kedrovsky, y está disponible también en su sitio web.


“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. [Lc 6.40]

¿Está Seguro? ¡Esté Seguro!

El primer folleto, llamado ¿Está seguro? ¡Esté seguro! se diseñó como un curso de introducción y coloca un fundamento sólido de doctrina básica y sana acerca de la salvación y las falsas conversiones.

Por favor, si le interesa el discipulado, empiece con este curso y luego siga con los demás: ¿Está Seguro? ¡Esté Seguro!.

La Herramienta

Hay seis libros de ayuda para el discipulado bíblico disponibles para descargar. Cada uno contiene uno o más cursos que ayudarán al cristiano a crecer a través de los cuatro niveles del crecimiento espiritual (membresía, madurez, ministerio y misión).

Le invitamos a seguir los vínculos en el menú para ver más detalles sobre cada nivel. Aquí están los archivos en formato PDF:

¿Qué es todo esto del “discipulado bíblico”?

Muchos cristianos sentimos el peso del deber que adquirimos cuando nos convertimos a Cristo. Nosotros, como Sus embajadores (2Cor 5.20), somos deudores a todas las demás criaturas en este mundo.

La tarea –nuestra misión de vida– es muy clara en la Escritura y se puede expresar así:

Evangelizamos para hacer discípulos, y luego los edificamos para que para que sean como el Maestro.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros realmente nos sentimos “prontos” y preparados para llevar a cabo la misión que nuestro Señor nos ha dado? Siempre nos queda la duda: ¿Cómo lo hacemos? Las herramientas de ayuda para el discipulado bíblico fueron diseñadas para enseñarle esto –para equiparle para cumplir con su misión de vida.


“A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma”. [Rom 1.14-15]

Considere el ejemplo del Señor Jesucristo en Su ministerio público durante Su primera venida. Él “evangelizaba” llamando a los hombres al arrepentimiento.

Para hacer discípulos, Cristo evangelizaba –llamaba a los hombres al arrepentimiento y a una verdadera conversión. Luego, Él dijo muy claramente cuál era Su meta para Sus discípulos, Sus seguidores.

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. [Mat 4.18-19]

Cristo “discipulaba” para hacer “pescadores de hombres”. De esta manera ellos, los discípulos, podían ir luego con la misma misión que el Maestro: evangelizar y formar a otros (hacer discípulos y edificarlos).


“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. [Mat 4.17]

“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”. [Jn 17.18]

Esto, de hecho, es exactamente lo que vemos en la “Gran Comisión” –las últimas instrucciones que el Señor Jesucristo entregó a Sus seguidores antes de irse a la presencia del Padre.


Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. [Mat 28.19-20]

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. [Mar 16.15]

Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. [Luc 24.46-47]

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. [Hech 1.8]

Hacemos discípulos (Mat 28.19-20) predicando el evangelio a cada criatura (Mar 16.15) y llamando a todos los pecadores al arrepentimiento (Luc 24.46-47). En otras palabras, hacemos discípulos evangelizando –testificando de Jesucristo a los inconversos (Hech 1.8)– exactamente como hacían los Apóstoles.

Después de “hacer discípulos” a través del evangelismo, queremos entrenar a nuestros nuevos discípulos a hacer lo mismo porque esta es la voluntad de Dios –quiere que todos Sus seguidores sean pescadores de hombres (Mat 4.19).

Esta Gran Comisión (evangelizar y edificar) es la responsabilidad de cada cristiano. Si tú eres como muchos de nosotros, al oír algo así, sientes el peso de la responsabilidad que tienes, y quizá también sientas la culpabilidad de no estar cumpliendo con esta tarea como crees que debes.

Motivación

Lee estas palabras de Todd Friel (del programa cristiano de radio que se llama “The Way of the Master Radio”):

“Nadie espera que un soldado vaya a la batalla sin entrenamiento o sin armas. No obstante, esto es exactamente lo que se espera del cristiano”. Del libro Terrified! por Todd Friel.

Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía. [Hech 14.21; hacemos discípulos evangelizando, anunciando el evangelio]

Estos cursos fueron diseñado para entrenar al cristiano para la batalla –para equiparlo para cumplir con su misión de vida, la Gran Comisión que Cristo nos ha dado a todos Sus seguidores.

Encontrará mucha doctrina en cada uno de los folletos, porque hay que colocar un fundamento sólido y no hay ningún sustituto para el conocimiento de la Escritura. Pero además del aprendizaje, hay mucha aplicación práctica también. El cristianismo no se trata de “conocimiento académico” sino de una vida cambiada (2Tim 3.16-17). Necesitamos tanto el conocimiento como la práctica de lo que estamos aprendiendo –o sea, necesitamos tanto el aprendizaje como la aplicación.

Estas herramientas de ayuda para el discipulado le darán el entrenamiento que necesita y las armas que quiere para poder salir victorioso en cada batalla de nuestra guerra espiritual por las almas de los hombres (¡y para la gloria de Dios!).

Todo el material es “auto-didáctico”. Quiere decir que se enseña a si mismo, sin necesidad de más capacitación. Debido a esto, usted puede usarlo de varias maneras. Primero, puede usarlo para su propia edificación en el Señor –estudiándolo solo para su propio crecimiento espiritual. Si esta es su meta, debe ser muy disciplinado, iniciando en la primera página del primer curso y seguir estudiando –aprendiendo y aplicando– hasta acabar con la última página del último curso.

También puede estudiar los cursos en un grupo pequeño (uno-a-uno o con un grupo de varias personas a la vez). Sólo tendría que sacar una copia del material para cada persona y estudiarlo todo, una lección a la vez, con el grupo. Cada curso tiene una estructura sencilla y fácil de seguir, así que cada uno puede hacer la lección para la semana y luego el grupo se reúne para que todos puedan compartir lo que aprendieron.

En tercer lugar, se puede usar esta herramienta para un ministerio de formación cristiana bíblica o para un instituto bíblico en una iglesia local. Hay aproximadamente tres años de estudio en este material. Un pastor, entonces, puede usarlo fácilmente para empezar (inmediatamente, porque todo ya está hecho) un ministerio de formación en su iglesia. Si él prefiere, puede ofrecer el material como parte de un currículum de un instituto bíblico.

Entonces, las posibilidades de cómo usar este material en su propia vida o ministerio son muchas. Sin embargo, en cada caso, la estructura es la misma, y es tan sencilla que sólo tiene que empezar con la primera página del primer curso y seguir estudiando (aprendiendo y aplicando) hasta que termine con la última página del último curso. El mismo material le ayudará sistemática y metódicamente a través del proceso de crecimiento espiritual que es “el discipulado bíblico”.

Luego, cuando Dios le dé la responsabilidad de guiar a un nuevo discípulo del Señor, ya tendrá la herramienta idonea para ayudarle a él a crecer en su fe, a establecerse en la sana doctrina y a cumplir con su misión de vida. Es sencillo: enséñele cada uno de los cursos empezando con la primera página del primero y siguiendo juntos estudiándolo todo hasta llegar a la última página del último curso.

Después, los dos pueden ir a evangelizar y buscar a otros discípulos para repetir el proceso hasta que Cristo venga por nosotros.