Hemos llegado al final de la Lectura Congregacional 2011. Durante un año hemos estado leyendo semana tras semana, día tras día, una porción de las Escrituras, hasta abarcar la Biblia completa. Varias cosas nos quedan de aprendizaje, por ejemplo que leer toda la Biblia en una año no es una tarea imposible, o que la Biblia no se trata de usted ni de mí, ni siquiera de Israel o de la iglesia, sino de Dios.

Sin embargo hay una enseñanza que debemos recalcar en este momento, sobre todo si queremos continuar esta buena costumbre cada uno por nuestro lado durante el 2012:

Debemos atender todas las advertencias que Dios nos hace a través de Su libro, para aplicarlas en nuestro diario vivir.

En el último libro de la Escritura, Dios nos deja la “revelación de Jesucristo” a través de Su ángel quién se lo dio al apóstol Juan. Esta revelación, doctrinalmente dirigida a los creyentes del tiempo futuro de la Tribulación, contiene gran cantidad de advertencias, lo cual nos deben llamar la atención sobre la intensión de Dios al darnos Su libro.

En toda la Biblia, Dios quiso revelar cuál es el drama de la creación: la lucha por el control del reino entre Él y Satanás; pero además puso de principio a fin advertencias para que los hombres que las lean sepan andar como a Él le agrada en cada tiempo que hubiesen vivido.

“Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen”. Prov. 6.23.

Así que en Apocalipsis, además de ver el desenlace del drama, cuando Dios finalmente pone punto final a las rebeliones del enemigo, tenemos muchísimo que podemos aplicar (si lo estudiamos con el cuidado requerido) para que nos ayude a corregirnos y a vivir nuestra fe apropiadamente.

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