Para terminar esta primera sección sobre la consolación en la aflicción vamos a recordar que los ministros son grato olor de Cristo para Dios; a los que se salvan olor de vida, pues van anunciando el evangelio de esperanza, pero olor de muerte a los que se pierden, porque (como los profetas del Antiguo Testamento) proclaman el inminente juicio de Dios.

Para entender de dónde vienen las fuerzas del ministro y el valor para emprender semejante tarea, nos haremos esta pregunta: ¿Quién es suficiente? Por supuesto que la respuesta es: ¡Cristo es suficiente! Él es suficiente para salvar y es suficiente para santificar. El Señor Jesús es la suficiencia del ministro. El ministro depende completamente de Él y vive plenamente para Él.

El cristiano no puede ser “olor grato” por sí mismo, ni tomar en sus manos la responsabilidad de llevar el evangelio si no es comisionado y equipado por Cristo mismo. Si usted quiere ejercer su ministerio, deberá depender completamente del Señor. Él le ha salvado, y usted ya no vive para sí mismo, sino para Aquel que entregó la vida a cambio de la suya. Para estar firmes en la consolación nuestra suficiencia es Cristo.

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Durante este mensaje se proyectó un vídeo de ejemplo para animar e instruir a la gente en cómo evangelizar. Para más detalles, puede visitar el siguiente link: Video: “Creo en la reencarnación”.