Mantenga la iglesia limpia para que pueda trabajar en el mundo.

Ahora nos toca terminar el capítulo 5 de 1Corintios, y lo hacemos con un recordatorio de que aunque no debemos aislarnos del mundo, sí debemos estar limpios del sistema del mundo, apartados para Dios, para ser usados por Él en la obra de rescatar a los que aún permanecen esclavos del mundo, sin Cristo.

El capítulo 5 nos habla acerca de mantener limpia la congregación, juzgando las cosas que nos pueden contaminar para permanecer limpios de ellas. Específicamente, hemos visto que había un caso de inmoralidad dentro de la iglesia, y la jactancia de los Corintios, que en lugar de arreglar la situación, estaban permitiéndola como si fuera normal.

La semana pasada Carlos nos hablaba acerca de quitar el pecado en nuestra vida, porque como Pablo escribe en el versículo 6: “Un poco de levadura leuda toda la masa”. Hoy veremos que, una vez que reconocemos este pecado, y nos arrepentimos, y nos disponemos a ser limpiados por Dios, y una vez que ya estamos apartados y equipados para ser usados por Dios, entonces nos toca ir precisamente a donde estábamos al principio, no para ser nuevamente contaminados, sino para anunciar el evangelio a los que están fuera, los que todavía andan en peligro de muerte, porque a ellos Dios juzgará.

Además, en este estudio veremos el error que comete la iglesia muchas veces al juzgar y señalar las situaciones que se dan en el mundo, como si con eso pudiéramos arreglar algo. Nada ganamos con intentar corregir la moral de los que están fuera, descuidando las cosas que podemos juzgar acá dentro, en donde sí tenemos autoridad de parte de Dios. Y también no olvidemos que no es una corrección moral lo que ocupan los que están sin Cristo, sino que les prediquemos el evangelio bíblicamente, ya que sin una conversión jamás podrán ni tan siquiera aspirar a una corrección.

Para andar bien ocupados en la obra nos debemos limpiar del pecado, y al andar bien ocupados en la obra no tendremos tiempo para estar pensando en pecar, así que lo que nos toca es someternos al Señor Jesucristo y disponernos para ser usados por Él en la misión mundial de rescate que está realizando.

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