Estamos estudiando el libro 1Cornitios, y ahora estamos empezando con el capítulo 5. En el capítulo anterior veíamos cómo debemos someter nuestra vida al servicio de Cristo imitando el ejemplo de los apóstoles. Pablo era el padre espiritual de los Corintios, pues ellos se habían convertido por la influencia de su predicación, y él podía decirles con una conciencia limpia, que lo imitaran (1Cor. 4.16).

Ahora entramos en un juego de dos capítulos, donde Pablo les va a exhortar por su falta de capacidad para juzgar y tomar buenas decisiones.

  • En el capítulo 5 se habla de cómo limpiarse de la vieja levadura.
  • En el capítulo 6 se habla de cómo no dejarse dominar por las cosas del mundo.

Durante el capítulo 5 vemos cómo juzgar los casos de pecado dentro de la iglesia, sometiendo este juicio al poder de nuestro Señor Jesucristo, para guardar la santidad en la congregación. Luego en el capítulo 6 vemos cómo juzgar asuntos pequeños entre hermanos, y también cómo juzgar entre las cosas que contaminan, para guardar la santidad en la vida personal de cada uno.

En toda esta sección vemos este asunto de cuidarse de las cosas que contaminan, tanto en la congregación como a nivel individual. Ya hemos sido lavados, somos masa sin levadura “porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1Cor. 5.7), así que no hay que descuidarnos y dejarnos contaminar.

Utilizando un caso específico de inmoralidad que se conoce en la iglesia, Pablo nos va a mostrar cómo tratar con este tipo de situación, en donde alguien que se hace llamar miembro de la congregación se encuentra metido en un pecado y no muestra indicios de arrepentimiento.

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