Siguiendo con la temática de la sumisión, ahora estamos en el capítulo 3 de 1Corintios, donde Pablo nos está hablando acerca de cómo sometemos el Cuerpo de Cristo (la labranza y el edificio de Dios) al señorío de Dios edificando espiritualmente y no carnalmente.

En los primeros versículos de este capítulo Pablo les llama la atención a los Corintios por someter el Cuerpo de Cristo a hombres, al decir unos que son de Apolos y otros de Pablo. Estas actitudes inmaduras de celos, contiendas y divisiones (que ya se habían tocado en el capítulo 1) no edifican, sino que destruyen el Cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia.

Hoy vamos a recordar un poco nuestra razón de existir o propósito de vida (el “para qué” estamos aquí), y también cuál es el rol que el liderazgo juega en este propósito. Veremos que todos lo que hay existe para glorificar a Dios y que edificando la iglesia cumplimos plenamente con ese propósito en nuestro tiempo.

Ya sea que usted forma parte del liderazgo de una iglesia o no, debe estar participando en el edificio. Cada cristiano tiene un rol según los dones espirituales que Dios le ha dado, y debe trabajar con esos dones para colaborar en la labranza, en el edificio. Si no lo está haciendo no está cumpliendo con el propósito de glorificar a Dios.

Descargar el mensaje: Notas en PDF | Audio en MP3.

Escuchar en línea: Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.