Esté firme y constante, creciendo en la obra del Señor siempre.

Hoy nos toca revisar las palabras finales de Pablo respecto a la doctrina de la resurrección, y honestamente es un verdadero honor que Dios me permita estudiar y exponer este pasaje. En estas 162 palabras escritas por el apóstol Pablo, el Señor ha preservado un canto de victoria como ningún otro en la historia del ser humano.

Esta no es una promesa de triunfo militar; tampoco una fórmula de éxito en los negocios. No se trata sobre la cura milagrosa para la pobreza, ni la receta para alcanzar la fama y la fortuna. Ni siquiera es una garantía de éxito en la tarea de establecer discípulos y fundar iglesias, ni una promesa de victoria sobre las instituciones humanas, las falsas religiones y las sectas. No vamos a estudiar acerca conquistar las naciones para el Señor con abundancia de discípulos ganados a través de nuestra predicación. Mucho menos se trata sobre una estancia placentera y fructífera en esta vida.

Este canto es acerca de la victoria sobre la muerte. Una victoria que nosotros no hemos conseguido, pero de la cual Dios nos ha hecho partícipes por medio de la fe en Su Hijo. Es un canto que el mundo no entiende, ni cree, porque no tienen fe. Es una promesa de vida futura más allá de cualquier esperanza humana, pero en la que nosotros los cristianos descansamos confiadamente, porque sabemos el poder de Quien nos ha dado Su Palabra, y Él no miente.

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