La semana pasada estábamos estudiando sobre los diferentes roles de autoridad y sumisión que hay en la iglesia para varones y mujeres. No se trata de menospreciar, aislar o degradar a alguien por su género, sino de encontrar el rol que nos corresponde a cada cual según el diseño y el orden que Dios ha determinado para sus hijos en el Cuerpo de Cristo (hablaremos más específicamente sobre esto en el capítulo 12).

Puesto que vamos a estudiar acerca de las doctrinas que regulan nuestras actividades, hay que empezar sabiendo que Dios demanda un orden en todo lo que se hace en Su Nombre. Hoy tenemos una llamada de atención hacia los Corintios que estaban reuniéndose para la Cena del Señor de una forma completamente desordenada y sin apreciar el sentido de estas reuniones.

Primeramente debemos tomar el llamado de atención para las veces que celebramos la Cena del Señor, porque aunque durante muchos años hemos tenido mucho respeto y cuidado con esta ordenanza, nunca debemos descuidarnos. Pero también en todas las otras actividades que hacemos con los hermanos, debemos mantener siempre presente esta exhortación a reunirnos para alabanza y no para vergüenza.

Si vamos a congregarnos, que sea para lo mejor y no para lo peor; que sea para trabajar animosos en la obra, para apoyarnos unos a otros, para edificarnos y así glorificar a Dios. Si nos reunimos para destruir, para desanimar, para maltratar a los demás, para dividir y sembrar rencillas unos con los otros, seremos una vergüenza como iglesia y cada cristiano que se prestó para semejante desorden sufrirá pérdida en el Tribunal de Cristo.

Descargar el mensaje: Notas en PDF | Audio en MP3.

Escuchar en línea: Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.