Estamos estudiando la primera carta a los Corintios. Este libro nos llama a “someternos al Señorío de Cristo”. En el capítulo 1 hemos estado estudiando que desde el liderazgo se debe corregir la mala conducta. Pablo y Sóstenes, les ruegan a los corintios que hablen una misma cosa. Esto solo se logra reconociendo que no es ningún hombre que merezca la gloria; la base de la unidad en la Iglesia debe ser Cristo.

Como miembros del Cuerpo de Cristo, debemos evitar la carnalidad. Andamos carnales cuando elegimos ser llamados seguidores de hombres, ya sea de un pastor o de una forma de doctrina basada en la sabiduría humana.

El primer deber de Pablo era evangelizar no el de efectuar ceremonias, en donde la gente se diera el lujo de decir, “¡a mí me bautizó Pablo!”. La cruz de Cristo es la solución para salvarnos de las filosofías humanas, aunque el mensaje se vea como locura para aquellos que se pierden, debemos de confiar de que es poder de Dios para los que se salvan.

Así que si Cristo debe ser el centro de nuestra fe, ¿por qué jactarnos delante de Dios?. Cristo es el medio de nuestra salvación, y por lo tanto debemos de gloriarnos en El y no en nosotros.

Gloriémonos en el Señor por:

  1. Nuestra Vocación,
  2. Nuestra Prohibición y por
  3. Nuestra Condición

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Nota adicional

Ahora puede ver el vídeo del mensaje Somos malos, pero Dios es bueno, predicado por Greg Kedrovsky: http://www.youtube.com/watch?v=ISQ8M-EIYL8.